domingo, 29 de octubre de 2023

Sábado previo a la madrugada de cambio de hora; El mejor momento para salir a "esas horas" que salgo y probar cómo van las luces de la nueva Transalp; Cojo los trastos, vuelvo al termo y unas galletas, cargo, y al cercano Valle del Tajuña: carreteras bien asfaltadas, carreteras estrechas  abolladas y agujereadas, pistas, caminos, alguna zona de bosque, valles, caminos altos y pueblos.



Sigo comparando la actual Transalp con la anterior (el patito feo de todos los modelos salvo por su motor, para mi manera de ver las cosas), y he de decir que me gustan más las luces de la 700 y anteriores, las del faro rectangular. Las cortas tienen de bueno que dan más luz en los laterales, pero, son muy cortas, y no por ajuste. Se acaban muy cerca. Las largas muy bien.

LLené el depósito en  una gasolinera, a cuyo cargo se encontraba una joven muy despierta a esas horas, agradable y simpática, y pensando en que ahora tocaba absoluto paseo, estrené el aparatito con los cascos para ponerme algo de música. Empecé a rodar, con el olor a humedad de esas horas, hacia donde había pensado en desayunar.



El conductor de una BMW serie 3 azul me cortó el rollo cuando me quitaba el casco. Otro insomne. Así que me largué




Cuando llegaba caían gotas finas que duraron cinco minutos. Luego, aparecía el sol y saqué el desayuno.

Buena mañana de otoño. Todavía no hace frío, aunque acerté al llevar los guantes calefactables para tener calor suave en las manos.

Me queda pendiente una pista nueva, que enlaza con una camino que se encontraba con barro. Ya llevo mal el arañazo que llevo en un lateral como para jugármela y encontrar otra caída. Estos neumáticos van muy bien en seco, pero, para esto no valen: se escurren con nada,


Sube y sube, con curvas, y ahí voy, queriendo aprender a manejar estos botes con algo de control de tracción. Eso de que te corté tu normal acelerón entre curva y curva es rarísimo. Entiendo que no se te va y da seguridad, pero, igual soy demasiado mayor para tanta electrónica. En la 700 ibas y punto, ahora me como la cabeza con ello, aunque no deja de ser un juego.



Al final, bajé, por un camino que vi claro hasta la carretera de nuevo. Y retrocedí un tramo para tratar de recorrer un camino que da accesos a varias fincas y casas aisladas, con mucha vegetación, y que imaginaba que el arroyo llevaría agua.



Perfecto vadeo para bautizar a la 750.  Continué el camino, con algún tramo fastidiado, volviéndome loco sobre si era mejor o no el control de tracción, y salí a la carretera de nuevo, allí donde siempre están los chuchos ladrando en cuanto te huelen u oyen.




Enganché la carretera de bajada, esa con esas curvas con buen firme, alguna una verdadera paella, y con el sol fue un disfrute volver hasta La Poveda, donde lavé la moto, para más tarde, en casa, darle quita arañazos que veo que no pueden con los rayajos. No se si voy a aguantar verlo así mucho, siendo tan nueva la Transalp.


lunes, 23 de octubre de 2023

Vuelvo a escribir sin mucho que contar...

 Y es que no tengo mucho que contar que no haya dicho ya, seguro, en alguna crónica anterior. Tener un hijo obliga a llevar la vida de otra forma, y buscar tus espacios es complicado, más si te sientes implicado en ello. Llegó un  momento en el que me pregunté una mañana porqué no me iba a dar una vuelta si más allá de las seis no duermo. Recuerdo esa mañana que me ha llevado, primero, a hacerlo, y, segundo, a continuarlo porque he ganado tiempo, tengo el hueco para hacer lo que me gusta, y me ha enganchado el amanecer, los desayunos en el campo, la tranquilidad de las carreteras, plazas, y caminos, regresando para estar donde también me apetece.



Han pasado estos años, han ocurrido muchas cosas, algunas  muy importantes, y aunque a vista de pájaro entre y salga en el mismo portal, utilice diariamente el mismo camino para ir a trabajar y volver, corra a temporadas, salga en bici, en moto, acampe, etc, las circunstancias han hecho que sienta distinto a cuando empecé este Blog, muy distinto,  me comporte de forma diferente y mida cada aspecto de mi vida de otra forma



Esta foto la tengo con la Transalp 700 en este Blog, en el mismo lugar. Sigo recorriendo los mismos sitios, he conocido otros, pero, las escapadas tempranas o de tarde de domingo van también por los mismos lugares que he descrito tanto anteriormente.

Sin embargo, no traslado al Blog las salidas. Tampoco miro los foros, aunque sigo a algún motero en You Tube dando la vuelta al mundo en moto, que me resulta más interesante que la televisión, lo que es fácil. Me trasladan la libertad con la que viajan, entre comillas, pues, como caminar por el campo éste tiene sus normas que también limitan, y, ellos, tienen sus obligaciones para poder mantener sus aventuras



He estado dos temporadas con neumáticos mixtos, haciendo más carretera y campo con más calma, y alejándome más. Precisamente en septiembre monté tacos, pero, por circunstancias, el cambio al modelo nuevo de Honda ha llegado antes de tiempo. Voy a mantener los neumáticos que trae de serie hasta que desgasten lo suficiente que no me duela, y montaré tacos, pues, tengo ganas de nuevo de volver más al campo. Y esta moto es más campera que la anterior, además.

Y una consecuencia de todo lo que ha cambiado, es que la 700 sigue conmigo. De hecho este finde semana he subido en las dos. Y me alegro mucho de mantener la 700, pues he recorrido mucho con ella, vivido muchos momentos que me han llevado a hoy y con una montura que es continuación de algo que permanece que es la moto, y una trail carenada lo más confortable para ir a buscar nuevos lugares, aunque sea a escapadas, sintiendo cierta libertad rodeado de naturaleza a poquitos, pues, estoy más centrado en la otra parte de mi vida. 

domingo, 8 de octubre de 2023

Vamos de nuevas

 

Tras trece años, vuelvo a meterme en un nuevo modelo, en el siguiente de la marca, cuarta que tengo desde que me picó el bicho de la moto.



Probablemente será la última. Me dicen en casa que no diga de este agua  no beberé, pero, no creo que otra de este peso vaya a suceder a este model.

Sigue siendo moderada de tamaño, nada excitante, y cómoda de suspensiones, que con las ruedas grandes, me ofrece mayor comodidad, una de las cosas que busco.

LLego bien, me protege mejor del viento, se mueve muy bien en marcha y en parado, y tiene un aplomo increible. En campo tiene la postura que siempre he deseado y buscado sin encontrar y las ruedas se tragan mejor las zanjas y obstáculos.

Dicen que es sosa, y no se que decir, pues no la paso de 4000 vueltas. Con 750 km o he hecho progresivamente, y no resulta en sexta nada agresiva. Veremos.

Ando jugando con los modos de conducción y me queda. El qickshifter es una maravilla.El asiento más duro, el plastico del USB un petardo y el carter ese, con la quilla, un despropósito.

Veremos, pero pinta bien.

sábado, 12 de marzo de 2022

 El fin de semana se complicaba y tenía que buscar un rato de moto. Tenía muchas ganas de revivir la satisfacción de después de salir. Y disponía de menos tiempo.

Por otro lado, ha llovido, y, por tanto, rodar por campo.... lo menos posible. "Por bocas", madrugo y salgo no a la hora límite, pero, vaya. Salgo al alba, y bueno, no siento frío, pero, tampoco aguanto la visera abierta. He tenido una pelea buena entre llevarla abierta como quería y tener que cerrarla porque la frente empezaba a doler. A la media hora he conectado los guantes. El resto bien, pues la ropa térmica funciona bien.


Con la mochila de 10 l. y dentro de ella tres cosas,  me voy con idea de dar un paseo a pie por el parque de Titulcia. Tras unos kms por la vega del Tajuña muy agradables, aparco la moto, me quito el casco y tengo la sensación de haber acertado. Miles de trinos me rodean para empezar el momento.



Me encuentro varias personas mayores paseando, e imagino que queriendo guardar silencio y limitarse a escuchar todos los sonidos que salen de esas paredes, y las que llegan del río.







Cuando conocí este lugar, se podía pasar con la moto. Ahora, es uno de esos lugares preparados para el paseo, merienda, con observatorio de aves, columpios, ..., una gozada. 

Y tampoco es un lugar extraordinario, teniendo la cantera al otro lado del río, pero ha mejorado mucho y no es un lugar como otros donde acuden todos los madrileños de toda la provincia. Pero, a estás horas tempranas, ha sido un acierto salir a andar allí, disfrutando de la moto y del florido campo, pues se está poniendo exuberante. 



Continuo, con idea de volver a casa, pero dando una vuelta. Sin embargo, encuentro una pista en buen estado, mejor que la primera por la que lo intenté antes del paseo a pie. Y subo una colina con bonitas vistas que me entretienen. Que bajos tiene esta moto.




Seguiré por la pista, con la visera abierta, disfrutando del campo. 



Un poco de carretera, saliendo ya el sol, y nuevo desvío para subir a este lugar, reordenar las cosas, cerrar la mochila y volver a casa tranquilamente, a ocuparme y disfrutar de las otras cosas.




martes, 8 de marzo de 2022

Nuevas pistas y vistas.

 Domingo, Otro día de frío. Como el sábado: ¡dos grados! a la salida de Cantalejo, Segovia, a las siete y media de la tarde.

Como vengo diciendo, este año no tengo ninguna gana de pasar frío, y  desaparecidas las restricciones de movilidad, volvemos a todas las actividades anteriores a la pandemia que necesitan tiempo pero que no deseo ganar saliendo temprano.

Necesito salir de Madrid, buscar espacio por donde moverme, carreteras de segundo y tercer orden, y caminos, pistas, sendas sin escalones, donde ruede despreocupado por no llevar tacos, y donde el aire me realimente con energía positiva, por lo que esta temporada aprovecho las tardes para recargarme, sea en moto, sea en bici.

Avanzan los meses, y a pesar de que aparecen muchísimos modelos y actualizaciones de los existentes, sigo sin ver motos de trail de cilindrada, potencia, peso, volumen y precio de adquisición contenidos. Entre las marcas que considero fiables, solo la T7 de Yamaha me parece razonable pero que no monta de serie portabultos. La Macbor 500 me parece maravillosa, pero, no conozco su resultado a largo plazo, y sería un paso atrás en prestaciones. Otra que aparece en escena es la Morini X Cape, pero de recorridos de suspensión más limitados que la mía, todavía más, y una marca que aparece y desaparece y que, por tanto, no me resulta fiable. La Aprilia tiene la misma carencia que la T7, y súmale que es otra que no me transmite fiabilidad y longevidad, y cuyo precio además se dispara.

Por tanto, sigo teniendo un modelo que sin ser lo que quiero -como todas - cumple de maravilla para lo que además ahora deseo hacer.


Parece que cada curso escolar me trae algo nuevo que me mueve. En esta ocasión me centro por la izquierda de la AIII, y por donde estoy descubriendo nuevos rincones que me gustan y que a poquitos voy encontrando más espacios en ellos en los que parar, admirar, y retener.



Si, porque no me apetece tanto el fotografiar como toda la vida he hecho, o grabar vídeo. Simplemente me apetece parar, respirar y continuar.

Y en este estado, una moto de media cilindrada cumple para salir y entrar en Madrid por autovía; Con sus dos cilindros y asiento bien diseñado para aguantar kms., esta Transalp goza de suficiente carenado elevando algo la cúpula, (con casco sin visera que te canse el cuello y centre el viento en la pantalla, aunque no correcto para andar por campo despacio y respirar bien cuando entras en calor), tiene buena respuesta del acelerador para adelantar y subir bien puertos de montaña o subir y bajar vueltas entre curva y curva, y su capacidad de carga y rincones bajo el asunto para tus cosas resultan muy útiles. Faltan motos modestas.

Y sin ser excesivamente pesada, se desenvuelve bien por caminos y sendas por las que meterte y buscar otros puntos desde donde observar.




 Así pues, creo que me quedaré por aquí, hasta que alarguen los días, templen los amaneceres, y con poca ropa me aleje más para ver otros sitios, como quizá la sima de Fuencaliente.

Veremos



lunes, 20 de diciembre de 2021

Dejándome llevar.



 Por circunstancias, al final no se formó grupo de trail, ni me animé tampoco a unirme a otro con el que habría tenido compañía, aunque con un ritmo ... para un rato. 

Por tanto, decidí salir solo. Se me da bien, 😂 Bajé al garaje con dos opciones. Mientras colocaba la bolsa y sacaba el coche para dar salida a la Avispa, se me olvidaron las dos.

La salida del garaje siempre la hago a la izquierda. Me dejé llevar y me dirigí a la A VI atravesando Madrid y sus calles vacías poco antes de las 9; Nada de oscuros y cada día más negros túneles inacabables a 70.

Allá por Aravaca seguía sin saber dónde iba, pero, mirando al horizonte me vino ese camino que ya no recorro hace la tira de tiempo, con lo que en la salida de El Escorial me desvío a eso de las nueve pasadas.

El puerto de Galapagar... "pami tó". Subía desconcertado por el suelo que no estaba seco - de niebla de la noche - y muchas señales verticales nuevas que me confundían sobre velocidad y existencia de radares, recordando al Puerto de Los leones de subida desde la colindante Segovia. Y no por querer ir como antaño, sino por hacerlo de corrido, a mi ritmo, y lo que consigue sacarme la primera sonrisa de la mañana. Además de conducir, ese puerto guarda muchos recuerdos.

Salí de Galapagar disfrutando de las praderas verdes de la izquierda, con ganado y la Casa de "Psicosis", y pensé en bajar al pantano a ver cómo estaba aquéllo. Cogí el desvío de la Urbanización, y de primeras me encuentro a la Guardia de Pesca del lugar, con una chulada de Dacia Duster. Estarían haciendo su trabajo, pero, detrás de la valla. No recordaba esa valla , ni las cancelas. Salí pitando, lamentando no poder recorrer esa mala carretera en la que antes uno podía entrar. Podían haber construido unas plazas de aparcamiento y limitar el aparcamiento a un número determinado de coches y motos, poner aparca bicis, y sumar unos buenos y abundantes basureros, en vez de prohibir y montar vallas.




Seguí la preciosa y solitaria carretera y comencé la subida del Puerto de la Cruz Verde. Me fijé en la vieja casa que le gusta a Ziervo, y disfruté lo más de las curvas de forma tranquila y las nubes flotando por el valle. Subí al mirador, estuve observando el valle y la única moto en el aparcamiento de los restaurantes del Puerto.

                          


Para Ávila pintaba feo, así que me fui a buscar Fresnedillas y por ahí.





 Alguna pista ya conocida, pero, en la que siempre acompañado y pensando en moto, camino, y seguir al grupo, nunca había parado a ver esto.




Más adelante y en uno de los escasos caminos que cogí, me paré a tomar la merienda. No hacía mucho frío. Silla, y mis cosas. No se trata ya de que quien viaja solo haga lo que quiera, sin dar explicaciones a nadie, sino de darse, además, el placer de.... un pan pan tostado con aceite y sal, por ejemplo. "El buey suelto bien se lame", eso reza el refrán.




Ya recogiendo, pienso en donde estoy, de qué tiempo dispongo, y de cómo y por donde regreso.  Ya he visto que la circulación y el trasiego de motos aumenta, por lo que seguiré acercándome a Valdemorillo, Villanueva de la Cañada y me daré la vuelta por Brunete para encontrarme motos, viendo qué motos pasan, cuáles abundan. También veo mucho buey suelto a su tran tran, en trail con años, como V Strom 650 de la primera serie. Transalp, 700 no, pero 650 sí, alguna que otra y mucha moderna naked con el faro caído, casi encima del guardabarros.

Pues nada, ya carretera con varios carriles y para casa que como se añade al refrán " el buey solo bien se lame, pero, mejor se lame el uno al otro".





miércoles, 8 de diciembre de 2021

Vuelta por Almoguera.

 Se acaba el año y toca quemar días de vacaciones. Esta es la parte positiva, y la negativa es el tiempo adverso normal en estas fechas, si te gusta estar por ahí, fuera de la ciudad.




La niebla fue intensa, y no levantaba. Suma que todo lo que me gusta del sencillo LS 2 (cómodo, pantalla sin vibraciones y estanca, cierre y ausencia de parasol que tantísimo he notado) deja de hacerlo con niebla: no he visto nada peor en todos los años de moto que llevo y kms recorridos, que no son pocos. Paré en la gasolinera de Mondejar con la idea de limpiar la pantalla, echar gasolina, conectar los guantes para calentar las manos y media vuelta para casa tras hora y media sufriendo y maldiciendo.

Sin embargo, hice todo lo dicho pero me tomé una guarrada de café de esas máquinas de gasolinera poco más grandes que las de casa. Cuando salía del interior, la niebla levantaba, y la mañana quedó tan gris como se ve en la foto, pero, claro, esa era ya una realidad muy distinta.



Así que, llegué a "mi" balcón del Tajo, primero a la Ermita de Almoguera, donde saqué los trastos y me tomé el café que menos me disgusta.



"Trastos". Enrique, Carlos, Juan Antonio, el otro Carlos, se quejan de mis trastos desde siempre, y del peso que supone llevarlos. Pero, forman parte del encanto de "irse por ahí".



El calor del café, su cafeína y la buena ración de azucar, ahora sí, me inyectaron ánimo y empuje para bajar al embalse, cotillear por la presa, y continuar recorriendo "mi" balcón del Tajo.



Imaginé la posibilidad de encontrar zonas escurridizas. Bajé las presiones y me dije que media vuelta si iba a repetirse aquél día con J Carlos, Luis y Ricardo, en el que acabamos como verdaderos cerdos llenos de barro y cansados de levantar las motos.

Sin embargo, el camino resultó fácil y grato.




Querían asomar los primeros rayos de sol. ¡Oh, sorpresa! Esta zona, que he de recorrer en bici, es excepcional, y si la ilumina el sol, lo bordamos.

Un pastor me pregunta por la moto. Corta charla y me asomo a ver cómo anda de basura humana la base de pescadores


Se encuentra limpio, si bien, como este año no han trabajado la tierra de arriba, encuentro lo que deseo: vista al agua desde lo alto, cero viento, gorro, trinos, y ausencia de ruido - ni el tractor ese que me persigue siempre-.

El agua y el canto de las aves desestresan. De hecho hay terapias en las que se emplean grabaciones de cantos de aves. Sumemos que cuando cantan nos sentimos seguros, porque si callan, algo pasa.

Mis trastos me hacen pasar un buen rato: comida caliente tras un ensalada, postre (turrón duro), silla que me colocaré "cara al sol", pues, al final el pronóstico acierta por un rato por la zona indicada.


Si, el mundo cambia cuando estoy por ahí, no hay ruidos, no hay prisas, no hay obstáculos como calles, semáforos, pasos de cebra infectados de gente, falta de espacio, y todo es y te traslada tranquilidad. Ni me veo ya en grupo de amigos metiendo rueda. Uno tras otro al tran tran recorriendo sí, pero corriendo no.

Salgo de la zona, aunque a los pocos kms me lío por otra pista que ni recuerdo dónde cogí. Se nubla. El día se queda como cuando se fue la niebla. 


Curiosas sensaciones en este ocre bosque, con cielo encapotado. Creo me miraba el bosque. Quizá le molesté al hinchar las ruedas con el ruidito de la útil bombita con batería. Me zampé el otro trozo de turrón y me eché a la carretera camino de Olmeda de las Fuentes,  con mi sencillo LS 2, ese con el que llego a la casa con el cuello más relajado por no llevar el también útil parasol, pero, con el que siempre tienes que llevar cuidado de que el viento no tire más de la cuenta "parriba".

LLego a Arganda, visito el camping, y ya con las conclusiones sobre él claras, llego al barrio, aparco la moto, la cubro y a seguir.