domingo, 8 de octubre de 2023

Vamos de nuevas

 

Tras trece años, vuelvo a meterme en un nuevo modelo, en el siguiente de la marca, cuarta que tengo desde que me picó el bicho de la moto.



Probablemente será la última. Me dicen en casa que no diga de este agua  no beberé, pero, no creo que otra de este peso vaya a suceder a este model.

Sigue siendo moderada de tamaño, nada excitante, y cómoda de suspensiones, que con las ruedas grandes, me ofrece mayor comodidad, una de las cosas que busco.

LLego bien, me protege mejor del viento, se mueve muy bien en marcha y en parado, y tiene un aplomo increible. En campo tiene la postura que siempre he deseado y buscado sin encontrar y las ruedas se tragan mejor las zanjas y obstáculos.

Dicen que es sosa, y no se que decir, pues no la paso de 4000 vueltas. Con 750 km o he hecho progresivamente, y no resulta en sexta nada agresiva. Veremos.

Ando jugando con los modos de conducción y me queda. El qickshifter es una maravilla.El asiento más duro, el plastico del USB un petardo y el carter ese, con la quilla, un despropósito.

Veremos, pero pinta bien.

sábado, 12 de marzo de 2022

 El fin de semana se complicaba y tenía que buscar un rato de moto. Tenía muchas ganas de revivir la satisfacción de después de salir. Y disponía de menos tiempo.

Por otro lado, ha llovido, y, por tanto, rodar por campo.... lo menos posible. "Por bocas", madrugo y salgo no a la hora límite, pero, vaya. Salgo al alba, y bueno, no siento frío, pero, tampoco aguanto la visera abierta. He tenido una pelea buena entre llevarla abierta como quería y tener que cerrarla porque la frente empezaba a doler. A la media hora he conectado los guantes. El resto bien, pues la ropa térmica funciona bien.


Con la mochila de 10 l. y dentro de ella tres cosas,  me voy con idea de dar un paseo a pie por el parque de Titulcia. Tras unos kms por la vega del Tajuña muy agradables, aparco la moto, me quito el casco y tengo la sensación de haber acertado. Miles de trinos me rodean para empezar el momento.



Me encuentro varias personas mayores paseando, e imagino que queriendo guardar silencio y limitarse a escuchar todos los sonidos que salen de esas paredes, y las que llegan del río.







Cuando conocí este lugar, se podía pasar con la moto. Ahora, es uno de esos lugares preparados para el paseo, merienda, con observatorio de aves, columpios, ..., una gozada. 

Y tampoco es un lugar extraordinario, teniendo la cantera al otro lado del río, pero ha mejorado mucho y no es un lugar como otros donde acuden todos los madrileños de toda la provincia. Pero, a estás horas tempranas, ha sido un acierto salir a andar allí, disfrutando de la moto y del florido campo, pues se está poniendo exuberante. 



Continuo, con idea de volver a casa, pero dando una vuelta. Sin embargo, encuentro una pista en buen estado, mejor que la primera por la que lo intenté antes del paseo a pie. Y subo una colina con bonitas vistas que me entretienen. Que bajos tiene esta moto.




Seguiré por la pista, con la visera abierta, disfrutando del campo. 



Un poco de carretera, saliendo ya el sol, y nuevo desvío para subir a este lugar, reordenar las cosas, cerrar la mochila y volver a casa tranquilamente, a ocuparme y disfrutar de las otras cosas.




martes, 8 de marzo de 2022

Nuevas pistas y vistas.

 Domingo, Otro día de frío. Como el sábado: ¡dos grados! a la salida de Cantalejo, Segovia, a las siete y media de la tarde.

Como vengo diciendo, este año no tengo ninguna gana de pasar frío, y  desaparecidas las restricciones de movilidad, volvemos a todas las actividades anteriores a la pandemia que necesitan tiempo pero que no deseo ganar saliendo temprano.

Necesito salir de Madrid, buscar espacio por donde moverme, carreteras de segundo y tercer orden, y caminos, pistas, sendas sin escalones, donde ruede despreocupado por no llevar tacos, y donde el aire me realimente con energía positiva, por lo que esta temporada aprovecho las tardes para recargarme, sea en moto, sea en bici.

Avanzan los meses, y a pesar de que aparecen muchísimos modelos y actualizaciones de los existentes, sigo sin ver motos de trail de cilindrada, potencia, peso, volumen y precio de adquisición contenidos. Entre las marcas que considero fiables, solo la T7 de Yamaha me parece razonable pero que no monta de serie portabultos. La Macbor 500 me parece maravillosa, pero, no conozco su resultado a largo plazo, y sería un paso atrás en prestaciones. Otra que aparece en escena es la Morini X Cape, pero de recorridos de suspensión más limitados que la mía, todavía más, y una marca que aparece y desaparece y que, por tanto, no me resulta fiable. La Aprilia tiene la misma carencia que la T7, y súmale que es otra que no me transmite fiabilidad y longevidad, y cuyo precio además se dispara.

Por tanto, sigo teniendo un modelo que sin ser lo que quiero -como todas - cumple de maravilla para lo que además ahora deseo hacer.


Parece que cada curso escolar me trae algo nuevo que me mueve. En esta ocasión me centro por la izquierda de la AIII, y por donde estoy descubriendo nuevos rincones que me gustan y que a poquitos voy encontrando más espacios en ellos en los que parar, admirar, y retener.



Si, porque no me apetece tanto el fotografiar como toda la vida he hecho, o grabar vídeo. Simplemente me apetece parar, respirar y continuar.

Y en este estado, una moto de media cilindrada cumple para salir y entrar en Madrid por autovía; Con sus dos cilindros y asiento bien diseñado para aguantar kms., esta Transalp goza de suficiente carenado elevando algo la cúpula, (con casco sin visera que te canse el cuello y centre el viento en la pantalla, aunque no correcto para andar por campo despacio y respirar bien cuando entras en calor), tiene buena respuesta del acelerador para adelantar y subir bien puertos de montaña o subir y bajar vueltas entre curva y curva, y su capacidad de carga y rincones bajo el asunto para tus cosas resultan muy útiles. Faltan motos modestas.

Y sin ser excesivamente pesada, se desenvuelve bien por caminos y sendas por las que meterte y buscar otros puntos desde donde observar.




 Así pues, creo que me quedaré por aquí, hasta que alarguen los días, templen los amaneceres, y con poca ropa me aleje más para ver otros sitios, como quizá la sima de Fuencaliente.

Veremos



lunes, 20 de diciembre de 2021

Dejándome llevar.



 Por circunstancias, al final no se formó grupo de trail, ni me animé tampoco a unirme a otro con el que habría tenido compañía, aunque con un ritmo ... para un rato. 

Por tanto, decidí salir solo. Se me da bien, 😂 Bajé al garaje con dos opciones. Mientras colocaba la bolsa y sacaba el coche para dar salida a la Avispa, se me olvidaron las dos.

La salida del garaje siempre la hago a la izquierda. Me dejé llevar y me dirigí a la A VI atravesando Madrid y sus calles vacías poco antes de las 9; Nada de oscuros y cada día más negros túneles inacabables a 70.

Allá por Aravaca seguía sin saber dónde iba, pero, mirando al horizonte me vino ese camino que ya no recorro hace la tira de tiempo, con lo que en la salida de El Escorial me desvío a eso de las nueve pasadas.

El puerto de Galapagar... "pami tó". Subía desconcertado por el suelo que no estaba seco - de niebla de la noche - y muchas señales verticales nuevas que me confundían sobre velocidad y existencia de radares, recordando al Puerto de Los leones de subida desde la colindante Segovia. Y no por querer ir como antaño, sino por hacerlo de corrido, a mi ritmo, y lo que consigue sacarme la primera sonrisa de la mañana. Además de conducir, ese puerto guarda muchos recuerdos.

Salí de Galapagar disfrutando de las praderas verdes de la izquierda, con ganado y la Casa de "Psicosis", y pensé en bajar al pantano a ver cómo estaba aquéllo. Cogí el desvío de la Urbanización, y de primeras me encuentro a la Guardia de Pesca del lugar, con una chulada de Dacia Duster. Estarían haciendo su trabajo, pero, detrás de la valla. No recordaba esa valla , ni las cancelas. Salí pitando, lamentando no poder recorrer esa mala carretera en la que antes uno podía entrar. Podían haber construido unas plazas de aparcamiento y limitar el aparcamiento a un número determinado de coches y motos, poner aparca bicis, y sumar unos buenos y abundantes basureros, en vez de prohibir y montar vallas.




Seguí la preciosa y solitaria carretera y comencé la subida del Puerto de la Cruz Verde. Me fijé en la vieja casa que le gusta a Ziervo, y disfruté lo más de las curvas de forma tranquila y las nubes flotando por el valle. Subí al mirador, estuve observando el valle y la única moto en el aparcamiento de los restaurantes del Puerto.

                          


Para Ávila pintaba feo, así que me fui a buscar Fresnedillas y por ahí.





 Alguna pista ya conocida, pero, en la que siempre acompañado y pensando en moto, camino, y seguir al grupo, nunca había parado a ver esto.




Más adelante y en uno de los escasos caminos que cogí, me paré a tomar la merienda. No hacía mucho frío. Silla, y mis cosas. No se trata ya de que quien viaja solo haga lo que quiera, sin dar explicaciones a nadie, sino de darse, además, el placer de.... un pan pan tostado con aceite y sal, por ejemplo. "El buey suelto bien se lame", eso reza el refrán.




Ya recogiendo, pienso en donde estoy, de qué tiempo dispongo, y de cómo y por donde regreso.  Ya he visto que la circulación y el trasiego de motos aumenta, por lo que seguiré acercándome a Valdemorillo, Villanueva de la Cañada y me daré la vuelta por Brunete para encontrarme motos, viendo qué motos pasan, cuáles abundan. También veo mucho buey suelto a su tran tran, en trail con años, como V Strom 650 de la primera serie. Transalp, 700 no, pero 650 sí, alguna que otra y mucha moderna naked con el faro caído, casi encima del guardabarros.

Pues nada, ya carretera con varios carriles y para casa que como se añade al refrán " el buey solo bien se lame, pero, mejor se lame el uno al otro".





miércoles, 8 de diciembre de 2021

Vuelta por Almoguera.

 Se acaba el año y toca quemar días de vacaciones. Esta es la parte positiva, y la negativa es el tiempo adverso normal en estas fechas, si te gusta estar por ahí, fuera de la ciudad.




La niebla fue intensa, y no levantaba. Suma que todo lo que me gusta del sencillo LS 2 (cómodo, pantalla sin vibraciones y estanca, cierre y ausencia de parasol que tantísimo he notado) deja de hacerlo con niebla: no he visto nada peor en todos los años de moto que llevo y kms recorridos, que no son pocos. Paré en la gasolinera de Mondejar con la idea de limpiar la pantalla, echar gasolina, conectar los guantes para calentar las manos y media vuelta para casa tras hora y media sufriendo y maldiciendo.

Sin embargo, hice todo lo dicho pero me tomé una guarrada de café de esas máquinas de gasolinera poco más grandes que las de casa. Cuando salía del interior, la niebla levantaba, y la mañana quedó tan gris como se ve en la foto, pero, claro, esa era ya una realidad muy distinta.



Así que, llegué a "mi" balcón del Tajo, primero a la Ermita de Almoguera, donde saqué los trastos y me tomé el café que menos me disgusta.



"Trastos". Enrique, Carlos, Juan Antonio, el otro Carlos, se quejan de mis trastos desde siempre, y del peso que supone llevarlos. Pero, forman parte del encanto de "irse por ahí".



El calor del café, su cafeína y la buena ración de azucar, ahora sí, me inyectaron ánimo y empuje para bajar al embalse, cotillear por la presa, y continuar recorriendo "mi" balcón del Tajo.



Imaginé la posibilidad de encontrar zonas escurridizas. Bajé las presiones y me dije que media vuelta si iba a repetirse aquél día con J Carlos, Luis y Ricardo, en el que acabamos como verdaderos cerdos llenos de barro y cansados de levantar las motos.

Sin embargo, el camino resultó fácil y grato.




Querían asomar los primeros rayos de sol. ¡Oh, sorpresa! Esta zona, que he de recorrer en bici, es excepcional, y si la ilumina el sol, lo bordamos.

Un pastor me pregunta por la moto. Corta charla y me asomo a ver cómo anda de basura humana la base de pescadores


Se encuentra limpio, si bien, como este año no han trabajado la tierra de arriba, encuentro lo que deseo: vista al agua desde lo alto, cero viento, gorro, trinos, y ausencia de ruido - ni el tractor ese que me persigue siempre-.

El agua y el canto de las aves desestresan. De hecho hay terapias en las que se emplean grabaciones de cantos de aves. Sumemos que cuando cantan nos sentimos seguros, porque si callan, algo pasa.

Mis trastos me hacen pasar un buen rato: comida caliente tras un ensalada, postre (turrón duro), silla que me colocaré "cara al sol", pues, al final el pronóstico acierta por un rato por la zona indicada.


Si, el mundo cambia cuando estoy por ahí, no hay ruidos, no hay prisas, no hay obstáculos como calles, semáforos, pasos de cebra infectados de gente, falta de espacio, y todo es y te traslada tranquilidad. Ni me veo ya en grupo de amigos metiendo rueda. Uno tras otro al tran tran recorriendo sí, pero corriendo no.

Salgo de la zona, aunque a los pocos kms me lío por otra pista que ni recuerdo dónde cogí. Se nubla. El día se queda como cuando se fue la niebla. 


Curiosas sensaciones en este ocre bosque, con cielo encapotado. Creo me miraba el bosque. Quizá le molesté al hinchar las ruedas con el ruidito de la útil bombita con batería. Me zampé el otro trozo de turrón y me eché a la carretera camino de Olmeda de las Fuentes,  con mi sencillo LS 2, ese con el que llego a la casa con el cuello más relajado por no llevar el también útil parasol, pero, con el que siempre tienes que llevar cuidado de que el viento no tire más de la cuenta "parriba".

LLego a Arganda, visito el camping, y ya con las conclusiones sobre él claras, llego al barrio, aparco la moto, la cubro y a seguir.







 


martes, 30 de marzo de 2021

"Acorralado II", por Orusco

 

Estoy cada vez más convencido de que merece la pena montar menos horas, a horas en las que hay menos gente, y evitar riesgos de salirse de la pequeña Comunidad de Madrid, y de entrar en contacto con personas porque cuesta madrugar y porque no aprendemos que debemos vivir separados.



En los pueblos, debe haber un médico que se acerca una o dos veces por semana. Sin embargo no se cumple. Tampoco se cumple el protocolo de ir a vacunar al domicilio de los mayores, al menos al 100 %, y si te toca, evidentemente no se cumple. Y lo mejor, no te dan un salvoconducto para ir a la Provincia de al lado para justificar el traslado porque no se considera suficiente motivo acompañar a tus mayores a vacunarles. 

Estamos de uñas, porque las personas buscamos justificantes para ir a pasar estos días fuera de nuestra provincia por vacaciones, y luego ocurren estas cosas.




Me sorprendieron los amaneceres desde Perales, desde Tielmes así como el cambio del terreno a partir de ahí. Y ahora el aspecto más Alcarreño por la zona de Orusco. Los amaneceres ya se van haciendo más complicados pues sale el sol antes y no llego, aunque con el cambio de hora a ver si repito los siguientes fines de semana. Porque levantarse antes, ya es despertarme antes, y eso ya no, pues me despierto muy pronto de forma natural y eso ayuda para salir temprano, pero, como cualquiera, me joroba despertarme forzosamente antes a golpe de despertador.



Este balcón se encuentra frente al bonito pueblo de los pintores de Olmeda de la Fuentes, y cerca de una fincas de olivares muy, muy cuidadas y por las que da gusto andar.



Y este camino y senda por el valle fue un placer. Qué gusto de salidas con tanto verde. Una alfombra verde que desde zonas altas ves extenderse hasta donde la vista. Quiero aprovechar estos días para seguir disfrutando de ello. Y no hace falta irse más allá para verlo, mientras lo disfrutas más lentamente.



Me llevé la tienda nueva para montarla, ver si estaba completa, y ver hasta dónde da. He visto que está agotado este modelo, que para bicicleta es ideal por lo poco que ocupa. Entrar y salir cuesta, pero, la parte de la puerta es suficientemente alta para moverte, vestirte, darte la vuelta. Bien. En moto se puede llevar algo mayor, pero, para bici está muy bien para una noche de verano.


Seguiremos.



Acorralado II, en Madrid.mp4 from Jesus A on Vimeo.

lunes, 22 de marzo de 2021

"Acorralado" en Madrid

 


Dormí mal, y me costó levantarme. Pero fueron 15 minutos los que me retrasé respecto de la hora pensada. 

No había duda de que no era posible el desayuno de otras mañanas. Hacía viento y frío, con lo que parar, aguantar sentado y tomar algo, ni debajo de mi casa podía haber sido, ahí en el bar con estufa en la acera. 


En los primeros pasos por el campo, se me cae la moto. Como la dejé caer despacio, aguantando su caída, no me preocuparon los plásticos, y lo que me llamó la atención fue retirarme los guantes: ¡Qué frío!¡Las manos se me quedaron heladas en un minuto!

Las ruedas quedaron altas. No podía levantar la moto, en un primer y segundo intento. Decidí retirar el equipaje para agarrar la moto mejor. La moví un poco en el suelo para colocar las ruedas, y..., ¡arriba! La defensa y la hierba con terreno blando permitían no correr riesgo con las carísimas tapas.




¡Qué colores del campo y a estas horas! Me han enganchado pero bien. Estoy deseando repetir.

No me preocupé de ir donde había pensado. Fue todo un continuo cambio de planes. No terminaba una pista, pero, al ver la Sierra de Madrid, y el inicio del cambio de terreno a rojizo, me di cuenta de que podía estar ya camino de otra provincia. ¡Me sentí Acorralado! Y de ahí el título, y creo que habrá más partes que en las pelis de Sylvester Stallone al paso que vamos.



Horizonte, valles, bosque, encina, carrasca, luego más olivo,..., muy, muy bonito, fincas, casas desperdigadas de campo para mi envidiables, que no me canso de ver y curiosear de lejos. Y caminos y caminos. Una gozada.


Ratos de paisaje, ratos de disfrutar de la moto, ratos de estudiar como mi mayorcita y obsoleta montura rueda de lujo, me hace sentir seguro; Juego con el GPS viendo el nombre de la zona. Y me paro.


A sotavento de unas carrascas con maleza suficiente, me pongo fuera del camino, pero, no lejos de él porque se siente que vuelve a soplar. Sol, café, los frutos secos de costumbre y prismáticos. Aquí paso un buen rato, para luego reemprender la marcha por unas pistas altas, inagotables, que me harán parar algunas veces para mirar lejos, algo con lo que disfruto.


Y llegada la hora, a casa, temprano para disfrutar... de otras cosas. Cinco horas de concentrado disfrute, moviéndome por donde nos dejan, y a horas en las que nadie se siente molestado.

No me gusta el video que ha resultado, pero, bueno.





Acorralado en Madrid from Jesus A on Vimeo.

Acorralado en Madrid from Jesus A on Vimeo.