domingo, 21 de septiembre de 2014

Empiezo con frailes de piedra y termino donde vivieron los de verdad

"¿Dónde vas?" "Busco un cañón con unas torres de piedra" "¡Los Frailes, como los de Cuenca, pero aquí!; Tienes que bajar al pueblo y coger el camino, pero, ¿esta moto es para el monte? ¡Porque es camino y hay un rato!"




Exagente forestal que volvía al pueblo a las ocho y media de la mañana leyendo su libro de filosofía que estudió en la escuela.




Los Frailes, la profundidad del cañón, la hora, la señal de la profundidad del pantano cuando está lleno, con los corrales inundados, cuevas y camino, hacen del lugar de lo más misterioso.












Subo a un alto para disfrutar de la panorámica. Encuentro el lugar desde el que ver por dónde me he metido y aprovecho para quitarme la ropa que me sobra ahora pero que vino de lujo por la mañana para alcanzar, por autovía, el lugar por donde he rodado.





Ciento veintiséis kms sobre esta zona que se puede ver en esta foto:






... que sumados a los cien de ida y vuelta hacen unos 335 km, y que se han realizado en un 80 % por carreteras, carreteruchas, y algunos caminos, logrando en una ocasión unir pantano con pueblo por tierra.






A ver si me acerco a la ermita de esa lengua del pantano en alguna ocasión.





Apartado y recogido lugar. La carretera de las deprestar atención y esquivar "bujeros" perfectos para descolgarte un riñón.




Tras saludar al pescador del Mercedes sigo por la ruinosa carretera.




Tranquilo ritmo hasta el próximo punto.





Una Central Nuclear





"Tetas de Viana, muchos las ven pero pocos las maman", refrán que hace referencia a que este accidente geográfico, señal de La Alcarria, y que se ve pero pocos suben a disfrutar de la panorámica.






Por el momento yo recupero fuerzas frente a las Gemelas.






Tomo el café en la cafetería al pie de estos saltos de agua del río Cifuentes y me dirijo al penúltimo lugar que había previsto





Y que se halla escondido dentro de este paisaje:




¡Que carretera!








Lástima de estas cosas que se repiten haya donde vayas. Codicia.









Yo entro, y agradezco desde aqui a quienes me han dejado entrar a ver los muros que quedan.












Me vuelvo sin visitar el último lugar por Tiempo. ¿Dónde comprarlo?

martes, 9 de septiembre de 2014

Superluna

He llegado pelín tarde para ver salir la luna: nueve menos cuarto como me ha recordado en varias ocasiones y repetidamente Don Jesús Arnaiz. Sin embargo, al subir el cerro no veía la luna y tras la media vuelta en el camino que he elegido y era erróneo, me la encuentro frente a mi saliendo al fondo, amarilla, tras una bruma que impidió verla antes.






Al llegar arriba, lo primero que he hecho ha sido tirar de prismáticos.




A mi izquierda un grupo de gente, y tres o cuatro con cámaras con objetivos grandes, y a mi derecha una pareja con trípode y buen objetivo.





La cámara que llevo no vale para estas cosas, pero me pongo con ella para dejar recuerdo de esta tarde noche.





Saco el trípode y me tiro a lanzar 74 disparos, probando y jugando con la luz, distancias, color, etc, pero la luna sigue su camino y va perdiendo tamaño, que no brillo.






Aparecen dos grupos de corredores, con sus frontales que les da una luz para seguir el camino que me deja "bocas", como Manolo con sus luces de bici la tarde de bici con la preciosa ruedas gordas de Carlos.






Esto es Madrid. Aqui hay gente para todo, más o menos, y actividades a todas horas: ya te puedes sentir todo lo lobo solitario, o rarito que quieras que no, no hay un pez más grande, sino muchos, que no tienen nada, pero nada de pereza para hacer lo que sea a la hora que sea.






Me meto en el cuerpo la cena que me había preparado a toda prisa y termino el rato con los prismáticos, observando el enorme brillo de la luna.






Hasta Tu vuelta.

domingo, 31 de agosto de 2014

Vacaciones verano 2014

Francia, Alemania y Paises Nórdicos cuentan con una población aficionada a la observación del cielo pero sin cielos apropiados. Contemplar una noche estrellada conmueve, y al ser Soria una provincia nada industrial y despoblada, cuenta con unos cielos limpios y oscuros con los que buscan atraer este tipo de turismo y ayudar al desarrollo de la zona.




No tengo tiempo ni paciencia para conocer las estrellas, pero si que me conmueve, y de la misma manera me sorprende la claridad del día también en esta tierra: Cualquier paisaje, con sus colores, brilla más, y el aire que te da en la cara en bici o en moto se respira mejor.





Nada como una moto pequeña para disfrutar del campo, para llegar donde desees gracias a su ligereza, y con la que circular despacio por estrechas, agujereadas y solitarias carreteras mientras contemplas el paisaje y buscas el rincón al que llegar.





Además, han proliferado las señalizaciones de antiguos caminos y rutas, pintando señales en árboles, rocas, etc, que facilitan en entretenimiento planeando seguirlas en función del tiempo que dispongas y km que quieras recorrer.





Así que manos a la obra...




... y a disfrutar de la tranquilidad de estos lugares sin prisas, de perdices, buitre, gavilán, etc, jabalí y muchos gamos que se cruzan por los caminos o ves en la distancia.







Y de las bellas y coloridas tierras de girasol





Por último disfrutaremos de las torres de las Iglesias de cada pueblo, cada una con su historia,...





... y de Castillos.






Este del siglo XIV, mozarabe, con una muralla de dos metros y medio de tierra prensada.




Felipe V lo utilizó en la Guerra de Sucesión y el Sr Napoleón lo bombardeó antes de marcharse.







Y si, también salí a "contemplar" el cielo.







Adios a las vacaciones de verano de este Año.


viernes, 8 de agosto de 2014

Fat Bikes


Salida de miércoles; En el trabajo..., no hay trabajo: agosto;Y Manolo propone salida en bici a las siete y media de la tarde, para acabar de noche y cena. Es una gran oferta pues al día siguiente no me importará estar cansado.







Si, si, me encantó la tarde, el fresco del momento de ponerse el sol, el color del cielo, las dehesas, pero el atractivo, la verdadera sorpresa para mi fue la Fat bike del Compi. 





No conocía estos trastos, pero, fue verla y querer, desear, cogerla, probarla y ponerle otro cristal para otra mesa en el salón junto a la Hyosung Kariom y suzuki Van Van, todas con enorme encanto pero que no sirven para mis propósitos.






A este Sr le pasó lo mismo, pero como es un poco "ciervo", no lo contará como yo, ji, ji, ji






Este es mi amigo y el anterior el "padre de Pablo".¿O es al revés?






Quiero repetir. Y coincidir aquí con el Protagonista del lugar. Curiosa historia la de este hombre. No diré más.






Ejjjjqueeee....
Mala suerte. Cualquiera puede pisar el cardo equivocado.







¡Dios, que luces para bici o... para lo que sea! No doy crédito.


Ya se más de bicis. Nada como dar con gente que sabe y que quiere mostrar. Gracias a ellos.



domingo, 3 de agosto de 2014

Cueva de los Siete Altares

La cueva de los Siete Altares es una construcción visigoda con no tantos altares como da a entender su nombre y con un sepulcro.





Un poco más adelante he dado media vuelta. 

Pero, de nuevo, durante el regreso, pensaba en la de gente que habrá pisado la senda por la que rodaba en bici hoy, y me recreaba imaginando en las gentes que anduvieron por ahí en el momento en que agrandaban y transformaban aquella cueva. Aquéllos, vinieron del norte, se mezclaron con quienes habitaban entonces estas tierras, hablaron el latín que se hablaba, si bien añadieron otras palabras como parra, ropa, ganso, guardia, espía, brotar, etc., y vestían túnicas de lana, lino o cáñamo, como todos, como venía siendo costumbre desde Roma, y sus típìcas calzas, y a todo se unían mantos y ropas de piel como abrigo; Melena y a andar por esas sendas bien cargados, todo lo contrario a hoy con las ropas "técnicas", apropiada cada una para cada actividad.







Han sido 21 kms con estas vistas, además del disfrute en coche de la hora y cuarto de ida y vuelta para alcanzar el lugar de salida y vuelta a casa sumergido entre las altas paredes del cañón del río Duratón, partiendo de Sepúlveda, solitario pues no he encontrado a nadie a la ida salvo una pareja que corría empapando de sudor su ropa ad hoc, y escuchando el agua correr y todos los sonidos que nos da la naturaleza a esas horas.








Tres horas de placer, y no más por darme gusto atendiendo otras tareas, que no por falta de ganas. He dejado de darme un baño porque el agua estaba fría y no tenía pizca de calor, aunque varias han sido las veces en las que he tocado el agua para quitarme sudor o simplemente por el placer de disfrutar las cristalinas aguas.








Y ya de vuelta encuentro al primer viandante, en bici, de azul, luego un grupo de fotógrafos muy cargados de máquinas, objetivos y trípodes; Y por último 36 ciclistas de frente. ¡Qué susto el Monje o visigodo que se hubiera topado con ese largo grupo de tíos de colores, de 40 para arriba salvo dos o tres, con esas "peazo" bicis, y equipos de lo más ligeros! O pobre bicicleteros si se hubieran encontrado a un carro de gorda y pesada madera tirada por un par de bueyes.