domingo, 4 de febrero de 2018

Rumbo a Villamanrique de Tajo

Por cautela, el viernes por la noche abandoné los planes de fin de semana que habían generado muchas expectativas. El mapa de la DGT animaba a continuar  a las siete de la tarde, pero, a las diez de la noche las constantes noticias de nieve, bajas temperaturas y hielo hicieron que cambiara de opinión.

Vuelta a la cómoda, llevadera y agradable normalidad. 







Pasé el sábado por la mañana pendiente del mapa del tiempo mirándolo y remirándolo, y pensando planes alternativos para conseguir darle al fin de semana esa chispa que necesitaba. La cabeza me pedía cargar las pilas de cara a la semana que tenía que empezar si o sí. Al final de la mañana, hablando en casa, se abre una puerta nueva que sin tardar un minuto cogeré.





No, no llegas a estos años con una tranquilidad, equilibrio y seguridad que creía yo de pequeño que llegaría a tener. Y sigo siendo un perro callejero y solo de pensar que el tiempo me va a tener en el sofá todo el fin de semana me machaca mentalmente.





Así que pasados unos minutos de las tres salgo con todo el equipo sin saber dónde ir. Sólo se que me voy al punto de siempre, al que por ahora tengo donde empezar a pisar tierra, y a partir de ahí a ver que nos concede la tarde.




Por la A III me vienen ideas a toda velocidad. Descarto todas salvo una: marcar Villamanrique como punto de destino y a ver por dónde me llevan los caminos. La idea parte de un plan pendiente de llevar a cabo para recorrer una zona memorizada al pasar por la carretera de forma que no  puedo contar, pero, a la vista de cómo he llegado hasta aquí voy a ver si acierto.




No lo conseguiré. Primero, paso por un lugar que me pide que me paré. Al llegar al final de la cuesta me encuentro una zona que me gusta. Paro, no hay más, y no se el tiempo que me quedo. Por un lado se acaba el plan, y a partir de ahí lo que salga bien estará. Luego, el camino me deja claro que no voy hacia la zona que había pensado, y no tengo ganas de corregir, sino de avanzar.

Pero, avanzar esta bien para orearse, no para parar y ver algo que buscabas, en lo que pensaste y te entraron ganas de descubrir, por lo que todo es camino, senda, horizonte, sin más.




Reconozco que esta salidas me aportan mucho menos que aquellas de encontrar y ver lo que preparé en casa. Es como las salidas de antaño en grupo todos a una Fuenteovejuna. Muy divertido, pero, siento que me he apagado. Ahora es otra cosa.




Pero, como lo llevo dentro, tengo mucho de "Tencio", encontraré sendas que gustarán, y unas cuantas rectas con verde a los lados en las que recibo reposo, quietud, y un descenso largo por un bosque con zorros huyendo de la "avispa" al escucharla, con buenas rampas en las que esforzarme, mirar el gps para ver si eso tiene salida o me encuentro otra montaña rusa que ni dudé un segundo en dar la media vuelta. ¡Menudo costerón lleno de rodadas de bicis! Ni bajé a ver dónde y cómo acababa.




Al final de la tarde llegué al Tajo. Pescadores. Otros que disfrutaron de una tarde de sol increíble, con algo de viento y viendo como se enmarañaba el cielo; En la última hora aparecieron nubes, preparando la nevada que cae en Madrid en este momento, tan increíble y atractiva - están los balcones y ventanas con ir y venir de vecinos asomándose, tirando vídeos y fotos con los dichosos móviles tan inmediatos para todo, grgrgrgrgrgrgrgrgrgrgr-.




Se hará de noche, por lo que tras cotillear por la orilla un poco, me vuelvo por las curvas. Oscurece y aparece el H2O. ¡Madre mía qué exceso de luz!, cuando vienes de pasearte tranquilamente del campo. Vuelvo a Madrid, ruido de las calles, demasiada gente, pero eso sí, ducha y casa caliente. 
  



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Caminos a Villamanrique de Tajo from Jesus A on Vimeo.

viernes, 19 de enero de 2018

A tocar la nieve...

La nieve es un bien escaso. Me hablaron de un documental que vi, en el que se daban explicaciones científicas según las cuales a partir de 2021 comenzará una pequeña glaciación que alcanzará su mayor auge en 2030. Quizá para entonces la disfrutemos más.



                                     


Hasta entonces hay que aprovechar, y como la nieve hay que ir a buscarla decido ir a ver caer agua, que habrá deshielo, e ir a tocar nieve y pisarla, sin idea de rodar mucho por encima pues sufrir y perder tiempo para nada como que no.

Asi que cojo mi querida trail actual y me desplazo 100 kms para ir a disfrutar de las cumbres nevadas y del cielo azul que nos regala el día de hoy.





Después de subir andando hasta el nacimiento del Duratón, hasta donde más cerca me he atrevido con las botas de moto y peso del equipo y aprovechando las pisadas sobre la nieve helada que había, me he ido a buscar caminos y vistas de la ladera norte.

Increíble y emocionante. 





Gracias al cambio de "zapatos" he podido disfrutar de las vistas, y del camino; ¡Qué diferencia las carcasas y dibujos de los neumáticos! He pasado se sentir suavidad en asfalto y dirección perfecta, mejor aceleración y velocidad punta, a tacto blando, rodar blando, inseguro, pero en campo una delicia. Los tacos de la rueda delantera transmiten mucha seguridad y puedes distraerte con la belleza de las montañas nevadas, y la alfombra verde que piso a ratos porque la rueda se clava y sujeta la moto. Otro gallo habría cantado hoy con los mixtos.






"¡Pisada!" Objetivo logrado. 

El caso es que no vas mal. Pero despacio y remando con las piernas. No avanzo y me molesta. Parece que voy sentado en la bici estática de casa. Otra cosa es ir despacio pero sin sufrir y avanzando aunque sea despacio contemplando lo que me rodea. Pero así no. No me gusta y busco mejor terreno. Una cosa es encontrar cachos de nieve y otra es sufrir sobre un terreno que no piso más que una vez cada no se cuanto y que no su conducir sobre él. Que paso.




Preciosa luz.








Cambio de rumbo y me separo de la ladera. LLegan las zonas de alfombra verde, burros y caballos sueltos, por ahí; De película. ¡Como el vídeo de presentación de Honda! ¡Qué bueno!





Tras cruzar la vía del tren llegaré a una cañada espectacular que tomaré hacia donde me dirijo, al este.




Que gozada. Y todo para mi.




Encontraré una vaguada con su aquél. No se ha frenado la rueda delantera por poco. Y como no ha pasado nada, como no ha obligado a parar ni a cambiar de camino, pues fenomenal: riesgo justo para ir sin compañía. A trompicones voy saltando las roderas con su pegajoso barro por zonas. 




Carretera y a la derecha, hacia la estación de la Pinilla y al Puerto de la Quesera. En Somosierra me informaron que estaba abierto.








Y lo está, pero, en la línea que separa Segovia de Guadalajara encuentro nieve. Un funcionario a bordo de una pick up me explica que los caminos rurales asfaltados no se limpian de nieve ni se echa sal en la provincia de Guadalajara. Con la Pampera no me habría pensado al menos intentarlo. Es la segunda vez que llego a este punto, y del que no puedo pasar por el mismo motivo. Y de nuevo, se queda pendiente llegar a Majaelrayo desde aquí. Pero será en primavera. 





Fotos de rigor, porque merece la pena, y vuelta para casa, que he disfrutado muchísimo






De regreso pienso en el sentido que tiene limpiar la carretera desde Riofrío de Riaza al límite de la provincia, si la otra provincia no limpia. Guadalajara queda mal por no hacerlo, Segovia ha gastado más de lo debido pues ¿de qué sirve? Administraciones...







Disfrutando de la nieve... from Jesus A on Vimeo.

domingo, 14 de enero de 2018

Algo de barro...

Frío.

Anuncian nieve, como los días de la famosa nevada en la AP VI. No resulta tanto, pero, hace frío y ayer sábado estuvo lloviendo desde la una hasta la noche. 





Amanezco desmotivado como consecuencia del frío, que no es momento de irse lejos a buscar lugares y pasar el frío de la autovía. Para el domingo anuncian más frío, además.

¿Saco la bici? Estoy por irme con Manolo, pero, pedalear con barro... Buajjjj. Eso de que se quede la zapatilla hundida, no te des cuenta y pises en el barro con el calcetín... Buajjjj.




El caso es que la indecisión me deja en casa, le ofrezco al Enano pasar la mañana por el Rastro con los cromos, y fin de la historia. Mejor día vendrá. Y Manolo marchó con su Azul.




Pero, como, termio las "labores propias de mi sexo", veo un rayo de sol, y a las tres estoy con las botas puestas.




Me voy por los alrededores, me llevo la cámara porque siempre me gusta llevarla aunque no llevo ganas de hacer fotos a lo de siempre. Pero llego al primer barrizal y me lío: total, no tengo fotos de barro desde hace tiempo.



¡Qué cambio de tiempo de la mañana a la tarde! Pega el sol, ya se ve el verde en los campos, y resulta plancentero, pero, me faltan los tkc 80. ¡Joroba!¡Hoy sí que sí!

He cogido un desvío que llevaba tiempo viendo. Me ha encantado la pista. Luego he enlazado con otra que ha bajado a unos olivos, y como temía, el terreno estaba más blando. He tenido una buena pelea con la rueda delantera, y me ha tocado sacar barro con un palo del guardabarros delantero. No ha sido un problema ni nada costoso por la prudencia tomada, ya que a la primera que he notado el pegajoso barro, me he puesto a ver dónde daba la vuelta. 

He llegado a Valdilecha y por caminos conocidos a Chinchón,. Zona más alta, y chaparrón. ¡Cagoenla! Una sola nube, a su bolita, ha calado el terreno en nada. 

Como es costumbre, pastas de anís, lavado de moto y para casa, tirando la última foto a verde valle.

Algo me he llevado de moto y campo, al final,

martes, 26 de diciembre de 2017

Barrio morisco de Santa Cruz

Ansias de salir.
¿Habrá niebla mañana por la mañana como hoy, y tarde de paseo? Ya lo viví justo hace un año, pero, no importa, ya veremos cómo amanece. Da lo mismo. Todo tiene su belleza, su pequeña aventura.

Esperé hasta las nueve y media, y ya, viendo que el sol empezaba a dar en la mini torre del Ayuntamiento, y que los tejados blancos iban soltando la helada, me fui a la guarida donde estaba la moto acompañada de dos vetustos tractores, un remolque y el coche del abuelo y el mío, y me cambié ante las cautelosas miradas de los gatos que no me esperaban a mi.







El plan: visitar San Blas, Santa Cruz (cercanos el uno del otro), la fuente detrás de Calabazas, arriba de Carrascal, y por Fuente el Olmo.

La carretera vaya, hasta las zonas donde no pegaba el sol. Miedito. 

La pista principal de subida tenía un pase. Donde daba el sol resultaba jabonosa, y donde no, no me acuerdo; Piano, piano, constantemente, y el acelerador enganchado un poco y tenía que acompañarle hasta el final pues no terminaba de girar del todo.



Cojo el desvío para subir, pero subir de subir bien. Cuando me doy cuenta veo que los Contiescape suben por ese blanco camino recién arreglado. Han quitado alguna "z" y la pendiente es más pronunciada, y en la "z" primera que encuentro la rueda de atrás empieza a patinar aunque sin llegar a obligar a la moto y a mi a parar. 

Voy despacio. Si me caigo que sienta el dolor, porque está claro que hoy en cualquier bañera helada -que las encontraré-, zona con hielo, zona de barro botijero que no se note, hierba blanca o mojada me iré al suelo. 




Pero aquí arriba la cosa cambia en nada de tiempo. De pronto me sobra ropa. Mil quinientos metros atrás me paraba para poner las manos en el escape, en el humo que expulsa, que calienta las manos y me permite empezar a sentir las yemas de los dedos.

Praderita. Qué pasada, ¡por qué no salí antes, recáspitas!



Lo mejor que hice fue esperar a bajar un buen rato después, cuando casi desapareció la helada, y apareció el barro. Increíble, pues tuve que bajar en varias ocasiones a motor parado por las zonas más pendientes, tras una salida a la cuneta.





Ya en la pista principal la cosa mejoró, y empecé a dar algunos acelerones y a conducir algo más confiado, pero, ni del todo, ni de forma continuada. Voy todo el rato pensando en hasta dónde aguantan los neumáticos, aunque siguen sorprendiendo. No es lo mismo que los anteriores, pero, lo hacen bien.




Fuentidueña. Lector, si por un casual has caído por aquí, y no conoces Fuentidueña, ve y visítalo.

Alfonso VIII repobló estas tierras con burgaleses de las tierras de Oña por lo que en el 1135 esta población recibió el nombre de  Fontedona. En el siglo XV fue señorío de Don Álvaro de Luna y luego pasó a manos de los Condes de Montijo. Y en el siglo XVI Santa Cruz fue un barrio morisco, que es el que quería visitar hoy, una vez más, especialmente su fuente que se encuentra cerrada en la parte más baja de lo que fue el barrial.





¡Que calor! Pero, claro, no paro. Dejé la moto arriba y bajé a la fuente, y foto hacia "La Villa" y que gusto de día, voy para allá, vuelvo a entrar a la Iglesia para imaginármela en buen estado con sus gentes, y luego para allá con mis botas, rodilleras, etc, etc., y mis trastos. ¡Quién iba a decir que en el mes de diciembre haría un día así!

¡Un Café! Frío, ¡qué narices!

Bajo.Y sigo el cauce del río. Y me meto por donde siempre, pero, esta vez sigo el camino ese que menos se ve, que siempre digo que termina en alguna finca. Y llega, pero, tras un Patrol, un Sr Patrol gris, 6 cilindros, sin turbo ni leches, sigue. He encontrado una represa, un cormoran a 40 cm del agua volando conmigo, patos, ..., y esto sigue. A ver dónde.




Pues sigue. Y está sin mucho uso, muy tapado, oscuro por los árboles, y unas zetas con escarcha. ¡Cataclan! Pero, sin llegar, no se cómo, porque levanto la moto, y todavía no se qué pasó; Quizá el cubrecarter apoyó en algo, no se, pero pude con ella. Más arriba no avanzo. La hierba patina. Me tengo que bajar y empujar y acelerar. Nada, unos metros, hasta donde ya pega el sol. Y poco más allá, una pista. ¡Una pista conocida! Preciosas vistas del pantano con esa nieblina del frío que ha hecho. 




No, no haré todo lo pensado, pero, ¿para qué? Me invade la sensación de calma y de encontrarme bien ahí fuera, a mi aire. Debe haber uno con ruedas de tacos jugando como yo de acá para allá, por las huellas que encuentro de vez en cuando.

Me iré al "pico del Cuerno". Mucha piedra, bajada pronunciada con piedra mediana suelta, por las que me distraen los ciervos. De verdad, ¡qué momentos! 



Barrio Morisco de Santa Cruz from Jesus A on Vimeo.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Transalp 700 por las Vegas


De siempre montar en bici, patinar y más tarde la moto, junto con tirar fotos, han sido mis vicios. En mi cabeza no cabía una imagen como esta, desde el aire.


Mi prima María Fernanda fue quien me dio un empujón importante con las fotos. Yo tenía la manía de tirar fotos pero ella me llevó a comprar una Praktica, y al poco a tirar diapos. Y este vicio lo he seguido desde entonces, y sigo, y sigo. 




Hace años coincidí con lo mejor, con unos amigos que hicimos piña, la mejor, y hemos viajado en moto y montado como cabras. En general, no hacía gracia tener en el grupo al de la camarita, por parar, y esas cosas. Pero luego todos querían fotos.




Y llegó internet, y a mirar vídeos y leer crónicas de viajeros. Aparecen los drones, y las perspectivas de éstos producen un gran salto para todos los que buscamos el lugar desde el que disparar. 




Y será un vídeo por Utah de Charly Sinewan, el que me impulse a entrar en Amazon y realizar el pedido de un dron que andaba yo siguiendo. No quería gastar mucho dinero por la facilidad para estellarlos y este cumplía en principio ciertos requisitos que me podrían valer para tirar fotos y grabar video, desde unos metros arriba.



Y tras leer detenidamente las instrucciones, montarlo, y después de varios vuelos de prueba en compañía del pequeñajo, salgo el domingo, con el peor pronóstico meteorológico, busco una agujero donde no corra el viento, y ¡¡¡Bingo!!! ¡¡¡Funciona!!!




Gracias Mayte por hacerme la bolsa portadron. Abulta, pero ni pesa ni molesta, todo sabiendo que no vas a montar en moto, sino a pasear por donde te gusta con ella y a entretenerte buscando lugares donde darle rienda suelta, solitarios y despejados.




Por llover lo que sea este Año, pero, rabia me dio la falta de luz una vez visto el resultado de la grabación, y también he de reconocer la estabilidad y facilidad de manejo de cacharro volador.




Un poquito de barro, ¡qué placer!




Hala, el video...



Transalp 700 por las Vegas from Jesus A on Vimeo.