lunes, 8 de marzo de 2021

Sin Mascarilla

Ha sido la segunda salida en la que me he levantado y salido más temprano. La primera me iba a Molina de Aragón.




Hace 9 años, empecé a salir a la hora acorde a las pocas horas que duermo, por naturaleza propia. Comenzaba una etapa larga (hasta el confinamiento) en la que primero buscaba lugares a 100 km de Madrid, que luego fueron más, más tarde 150 y alguno de 200 kms

La verdad es que se me acababan los lugares, pero, llegó el confinamiento, más bien el cierre perimetral, este que no nos permite ir al campo, por ahí, no a los sitios de interés donde va mucha gente y florecen bares y restaurantes; O a esos cientos, o miles de pueblos donde quedan poquísimos vecinos o ninguno y donde eres siempre bien recibido. 




No creo que me lea nadie, pero, ¿es entendible esto, estimado lector? Donde hay contagios por cercanía no se hace nada por perseguir la falta de distanciamiento, única causa de contagio importante, y donde no es posible la cercanía y por tanto imposible el contagio no te dejan. ¿Qué sentido tiene el cierre perimetral que solo concentra gente?




A lo que iba. En Madrid, provincia pequeña, casi toda ocupada por ciudades, y en la que el norte está ocupado por La Sierra de Madrid y sus pueblos y urbanizaciones, hay muy poco espacio para tanta gente que la habita, y poco campo. Pero haberlo haylo. Teniendo en cuenta el poco espacio a recorrer y lo mucho conocido, ahora toca darte cuenta cuánto te queda por descubrir alrededor de lo que conoces; Y encuentras rincones, si al mismo tiempo aceptas las circunstancias y buscas otra forma de hacer las cosas. Y, por casualidad, me doy cuenta que puedes aprovechar a buscar alrededor de lo que conoces en salidas más breves.




Porque he cogido de vacaciones para aprovechar para salir con la moto por Madrid, y, me doy cuenta de que se te acaba pronto, de que no hay espacio para rellenar el día, salvo en bici. En bici me está pareciendo un placer, en dos salidas que llevo, más otra acompañado..








Ese es otro tema. El de ir acompañado o solo. Porque ahora ir solo te permite trastear. Meterte por aquí y volver a salir si estaba cortado; O recorrer el mismo tramo al revés por ver las cosas..., hacia la otra dirección.




Pues veo pasar grupos de moteros "mangaos"; No digo que vayan deprisa, digo que quedas en grupo, el grupo tiene vida propia, no la de cada individuo y va por inercia hacia donde vaya a ritmo, sin parar, y volvemos a lo mismo: cuando te das cuenta se te ha acabado la "isla" de Madrid, y no has visto más que lo de costumbre, si has apartado la vista del colín del de delante.




Campos verdes, almendros en flor, algo de fauna...




... antiguas construcciones, y huertas y canales cuidados.

Todo cerca de casa, a 20 minutos a 130. Así que... continuará
 







domingo, 28 de febrero de 2021

Desayuno en la mejor terraza y divertidos caminos.

 En estos momentos, en los que los madrileños no pueden salir de la Comunidad porque no les dejan entrar en otras, nada mejor que madrugar si lo que deseas es hacer lo que te sienta bien, y hacerlo sin ver aparcamientos llenos, pueblos con riadas de gentes por sus calles y carreteras como regueros de hormigas.

Puesto en marcha temprano y con el cuadro de la moto a la vista con sus luces, salgo de Madrid buscando...



Sentado en esta terraza, pido el desayuno, saco la cámara (malditas cámaras de móviles cada vez mejores) y paso el rato hasta que sale el sol y me pongo en marcha.



Estas horas me parecen las mejores por la luz. Hoy toca ir por lo conocido, como no puede ser de otra manera por lo dicho al principio, pero, tratando de buscar alternativas.




Busco un lugar concreto, y la manera de acercarme lo máximo a él con una moto de poco más de 200 kg, Cojo un camino a la izquierda, una vereda que no parece en mal estado (sin escalones), y que me deja deslumbrado por las vistas, por su trazado y estado. No me lo podía creer según iba avanzando.



¡Una gozada! Lo mejor de la mañana. Encontré más o menos lo que buscaba y me divertía, tanto que me tomé con buen humor el único tramo más complicado y que me trabajé un poco para bajar y continuar.



Encontré unas buenas vistas y rincones por la zona, que he de visitar en bici para acercarme más donde quiero.




Y por el valle no pude dejar de recorrer uno de los caminos que más me gustan de la zona.


Terminaré con unas buenas curvas sin coches, a mi ritmo, rodeado de bosque, para alcanzar el desvío a la entrada a la autovía; Escondiendo la aleta del casco tras la cúpula y a ritmo ligeramente superior a la velocidad legal, disfrutaré de los dos cilindros y de los 200 kgs camino a casa, viendo como el sol ahora se refleja en los cantiles de las Cuevas de Perales.

lunes, 21 de diciembre de 2020

Cojo los trastos y salgo de Madrid capital.

Día de vacaciones. He de quemar los días de vacaciones que quedan antes de finalizar el año, y en ello ando: adaptándome al tiempo meteorológico, circunstancias personales, elección de bici o moto, deseos y prohibiciones de las Comunidades colindantes a la de Madrid, y las propias de Madrid.





En realidad no debía salir. Las circunstancias personales así lo exigían, pero, existe la lucha interior y decidí buscar un equilibrio para también dar alas a mis necesidades de abandonar la ciudad un buen rato, pero, consciente de no buscar todavía más riesgo alguno que cuando salgo solo.



A las once y media a.m., satisfecho de lo hecho hasta ese momento, cojo los trastos y me los llevo a pasearlos sin más planteamiento que hacer uso de ellos. Eran casi nuevos, hay que probarlos, y necesito espacio. Salir y buscar un descampado era lo necesario.



El lugar donde caí para comer tras hora y media rodando y disfrutando del paisaje no me gustó demasiado. La culpa: la falta de conciencia de la gente y voluntad para coger sus botes, papeles y demás deshechos para subirlos a su coche, moto o mochila y dejar el lugar como lo encontró. Quizá yo no estoy acostumbrado a vivir entre basura. A pesar de todo, aproveché la mesa más limpia con su suelo más limpio para quedarme, pero, claro, era el más cercano a la carretera y precisamente huyo del ruido.




Mientras comía me empapaba las instrucciones. Las del dron que me regalaron hace meses no están muy claras, pero, con espacio no tuve problemas para probarlo. No resultó tan difícil como temía. Más sencillo que el otro. Y total lo quiero para hacer una toma en una salida. Y te sigue, despacio, pero, te sigue, por lo que probé en una pista a hacer una toma que salió regular, y, tras fundir las dos baterías continué.




En ese momento me entero de que las condiciones en las que he salido cambian, y por otro lado comienza a verse el sol. Decido darme una hora y media más, y montar en moto un poco más y subir a un lugar habitual.







Y no hice más, pues, me quedé aquí observando el panorama. Están limpiando la laguna de lodo y cañas, y observo las casas vacías y ocupadas donde imagino que la gente disfruta solo o con familia del campo, de la tranquilidad, de sus actividades como huertos o de cuidar sus trastos.



LLegada la hora volvía a casa por el camino más largo posible disfrutando de la tarde. Qué forma tan distinta de ver las cosas,salir de casa en moto o en bici y simplemente disfrutar de dejarme llevar por hacer la cosas como ahora me salen. Y que poco interés en las prestaciones y mejoras de las motos actuales. LLegará quizá un cambio, pero, cambiaría por seguir montando en moto y andar por ahí. Esperemos recuperar el espacio que nos prohíben ahora ocupar no se por qué. No comprendo porque no puedo cruzar Madrid o mejor dicho entrar en las CCAA de Castilla. Entiendo que cierren zonas con un gran porcentaje de la población afectada, pero, cerrar el campo...., y considerar seguro relacionarte con 6, 8 ó 10, etc comensales, visitantes..., cuando lo suyo es evitar todos..., no entiendo nada.


lunes, 16 de noviembre de 2020

Sobre septiembre, octubre y mitad de noviembre.

 Normalmente, vengo de las vacaciones en septiembre. LLegas relajado y poco a poco el trabajo, ritmo del cole, clases extraescolares, etc., te van abriendo el apetito de escapar de la gran ciudad. Este año se ha alargado ese proceso algo más, dado que caí con covid y me tocaron 14 días de confinamiento, síntomas leves, además de regalarles a los míos otros tantos. Súmale que las CCAA comienzan a cerrar sus fronteras y aunque Madrid mantiene abierta la suya, no hay mucho donde elegir si no te gusta la masificación. Total, no puedes ir muy lejos, Mazaterón o el Mar Menor no son accesibles y mi mente juega a toquitear la moto y otras cosas.

Al mismo tiempo, llega "Lydia", nueva bici que me ha enganchado, más por las circunstancias descritas, y la vengo utilizando mucho desde las vacaciones, sobre todo con el Pequeño y los amigos y compañeros del cole. Buenas salidas hemos hecho.

Total, que llega finales de octubre y la primera quincena de noviembre, y es entonces cuando empiezo a coger la moto.



Salí una tarde de viernes, noche anterior a la de luna llena y que disfruté como un enano.

















Y tuve la oportunidad de salir ambos lunes de los puentes: el de Los Santos. y el de La Almudena . Tres días de fin de semana dan para todo. 

Uno fui acompañado, que me ha dejado gran recuerdo de la comida con Ciervo y Toberoloco en la zona de merendero y playa de Estremera...






... y otro lo pasé solipandi por zonas que hacía tiempo no tocaba y que conocí con el Pequeño cuando tenía tres años y me lo llevaba con la bici.



La moto ya aparece con cambios. En Gualapop encontré una fijación al subchasis del soporte de la maleta Shad que he buscado y no he encontrado por estar descatalogado - como otras piezas de la moto que ya empiezan a ... no estar -. Lo pedí y lo monté. Ojo, cómo pesa el soporte recibido. Al menos un Kg, pero, claro, garantía de robustez y que vendrá de lujo pues parece que no metes peso cuando usas la maleta pero todo suma. No me gusta ahora llevar Top Case, pero, he de aceptarlo por cuestiones personales y, claro, lo aprovecho ya para más cosas.



La pantalla del carenado está mejor colocada. He quitado el soporte del Gps que monté durante el confinamiento de marzo a mayo en el centro de las columnas en las que apoya la pantalla, ocupando el GPS ahora el lugar de siempre.

Y las ruedas. Vuelvo a los TKC 80. He repasado los neumáticos de este estilo de otras marcas, y, viendo comentarios y repasando dibujos de ruedas, he vuelto a ellos. En este primer paseo, después de tanta lluvia, he de decir que son una gozada en cuanto el campo está mojado, y por carretera van de miedo, si bien, le pesan a la moto: con los Contiescape corre mejor la moto, le cuesta menos acelerar, es más veloz y más suave, pero, su taco delantero no es el del TKC de la rueda delantera.




Me priva este tramo.

Otro cambio ha sido el manillar. El original no está mal, pero, las puntas están muy cerradas, y mira por donde encuentro en internet un modelo con las puntas más abiertas, como el manillar de la Gas Gas que cuando la cojo me gusta, y que cuando vas de pie por campo, a lo que doy prioridad, me siento más cómodo. Una vez montado, me gusta su anchura, y efectivamente yendo de pie no tengo esa sensación de darme con él en las piernas si giras y hay algo de pendiente. Veré con el tiempo si merece la pena o no, porque me entretengo con los cambios, pero, ¡qué bien están hechas las motos de origen!

Y este fin de semana, en el que el pasado jueves anunciaban la llegada a Canarias de la Tormenta "Teta", y que anunciaban lluvias tooooodo el fin de semana -luego algo menos, sólo el sábado en Madrid- he aprovechado para hacerle la revisión en casa. Aceite, bujías y filtros, ir repasando cada cosa desmontada, algo de pintura a mi manera, y...



... retirar el guardabarros.

Mira que me encabezoné con montarlo, por sentirme seguro en campo si hay barro, pues, solo de pensar que se va a embozar la rueda delantera me da pánico. La sensación de que se frena, se bloquea y me voy al suelo por la rueda de delante, me produce miedo; En Tunicia me di una buena castaña por ese motivo.

Pero, aunque la confianza es muy importante, estéticamente no me gusta. Las trail deben llevar guardabarros alto, a mi manera de ver. Si hay barro y con las inercias de su peso, un guardabarros alto es una ayuda. Sin embargo, una vez probado en esta moto, el electro salta mucho más que antes, siendo en verano un continuo sonar a baja velocidad, y el agua, arena mojada, que salpica al pasar una bañera, se mete por la carrocería de qué manera con el guardabarros alto, hasta el punto de hacer rozar las voluminosas tapas con el depósito y, en consecuencia, arañarlo, por ejemplo. Igualmente, los radiadores sufren más con la suciedad, y, todo ello, me lleva tiempo persiguiendo buscando el momento para retirarlo. Vista la moto de frente me doy cuenta de que no puede entrar el aire como antes a los radiadores.


Y ¿cómo lo sustituyo? Puedo montar el anterior original levantado 3 cms. Sin embargo, quisiera montarlo de forma original, a su altura. Me gusta esta moto,  ahora más que cuando apareció en el mercado, y entre que no me gusta escuchar tan constantemente al electroventilador pensando que eso le duele a la moto, y que la veo tan bonita ahora en el vídeo original de Honda, de su presentación, prefiero buscar alguna manera de que la parte trasera del guardabarros no recoja y retenga el barro botijero y emboce la rueda de forma tan fácil. Yo creo que es el puente de horquilla el que frena el barro y lo retiene, pero, ¿qué hacer para que el barro salga?

He comprado un guardabarros de segunda mano y estoy cortando por aquí y por allá, a ver si consigo que sea más eficaz si hay barro que de forma original y que rompa menos la estética, así como que no le genere un problema a la refrigeración.

Y esto es todo por ahora.













miércoles, 8 de julio de 2020

Acampada en el Canal de Estremera.


Me ha llevado tiempo unir caminos para llegar hasta aquí, deportivamente hablando, sin ninguna prisa, ni necesidad. Pasar el rato e ir descubriendo. El primer día que recorrí este lugar me prometí que iría a dormir, a pasar la noche, a estar.




Me encuentro muy contento de haberlo hecho, así como del compañero que se apuntó, y de cómo sucedió, del ritmo, y del pedazo de tiempo agradable sin excesivo calor y fresco al anochecer. ¡Ah!, y los no demasiados mosquitos que me acribillan siempre, si bien llevaba recambio recién abierto de la pulsera de Parakitos.




Paramos a refrescarnos en Belmonte, en la plaza, con el jaleo justo, desde donde cogimos carretera hasta la pista que nos llevaría hasta el punto "A", y que ya recorrimos de noche. EL rato de carretera y el camino a oscuras fue placentero, por la temperatura y la cerca de luna LLena que se avecinaba.Se nos cruzó Bambi, y otros tantos miles, ¡que digo!, ¡millones!, de conejos.

Tras montar el campamento, aposentamos los traseros y a cenar, ligero, y nos dieron poco más de la una y media cuando nos metimos en el "sobre", en la larva, en el saco.






A las cinco y media se puso a cosechar alguien y nos quitó el sueño. Al Mapache antes que a mi. Yo la escuchaba pero estaba tan ricamente, pero, Mapache se levanta, oigo pisadas, que continúan y eso ya me pareció extraño. Podía ser sonámbulo e írseme al agua solo sin mirar, y la liamos. Estuvimos viendo el viernes cosechadoras, por lo que no era de extrañar el ruido claro de cosechadora: formaba parte de ese tiempo, pero, a las seis menos cuarto parecía pronto para tanto ir y venir.




Recogimos..






... y desayunamos en la orilla amaneciendo, y como hacía unas horas, le dimos al pico a base de bien, admirando el paisaje, sonidos y la calma del agua. No había prisa. Volvíamos a comer, pero, montaríamos en moto lo que tocara, y estábamos a nada de casa: ¡lo que se puede hacer cerca de casa y en el mes de junio/julio con tantas horas de luz!





Foto de recuerdo y despedida de los buenos ratos charlando, y disfrutando de la noche. Dormimos pocas horas, pero, no nos levantamos mal, y no se notó nada en el resto del día, salvo por la tarde, que ya entraba sueñaco.




La vuelta la haríamos por la zona que dejamos de hacer la tarde anterior: a Villamanrique y de ahí la zona seca hasta Belmonte donde todo cambia. Y tiene su gracia, si bien nunca lo he hecho en ese sentido y no son las mismas vistas con mirada a la depresión del Tajo.

Sin embargo, yo me lié, lié a Mapache, y dimos una vuelta en círculo por unas pistas altísimas que fueron una pasada. Con algún para adelante, para atrás, pero nada grave.

Por tanto, no cumplimos el plan, pero, estuvo bien, y pudimos llegar a un sitio clave:



Este salto de agua se escuchaba desde el punto "A". Un placer, más desde este lado del río que del otro, que también.





Tuvimos por aquí, algo de barrillo, algunas bañeras, y campos cosechados dorados llenos de pacas. Pasadas las doce subía el calor. Otra parada de refresco, y carretera secundaria y final de autovía hasta la urbe.



 Que gusto de equipaje en verano. Lo justo.Y la nevera.





Libertad por Estremera from Jesus A on Vimeo.

lunes, 15 de junio de 2020

Paseo al Pontón de la Oliva


El domingo 14 de junio nos vamos Alejandro con su novedosa Yamaha T7, Mauricio con la SWM 600 con cúpula, Nacho con la vetusta XT 600 y Manolo con su azulona XTR 660.





Es verdad que la sensación de que la Provincia de Madrid no da para mucho cuando te han limitado la movilidad es cierta. Aunque bueno, daba para más. Pero, ahí sentados hemos pasado un buen rato charlando y viendo pasar al personal.





Manolo nos ha enseñado ese rincón de la mesa de piedra pegada al barranco, restos del jardín de alguna casa particular o de alguna vivienda de cuando se construyó la Presa del Atazar. Ir ha resultado atravesando los pegados pueblos por la zona de Bustarviejo. Mucha rotonda, guarda tumbado, que obliga a levantarte muy paciente para avanzar despacio, con calma y ganas de fijarte en todo.




Muuuuchas motos. Muuuucha Guardia Civil dejándose ver, sabiendo que por ahí estaríamos muchos. Tratando de trasladar calma y paciencia con su presencia. De esta parada y toma de video de Manolo, que a saber qué estará pasando por su cabeza, nos vamos a Patones de Abajo a tomar algo que alargaremos hasta la hora de volver.

Buen rato, buen bocata y patatas bravas. Fresco y buenas motos probadas. La T7 suave, perfecta postura para mi, mejor asiento del que esperaba, buen motor y algo estrecho el carenado. Y la SWM 600, 54 cv, una moto de trail de las de antes. Motor de lujo. La sexta overdrive, demasiado ágil de dirección para mi y buen asiento.

A por otra.