domingo, 4 de noviembre de 2018

Salir con plan pero algo lo cambia.


Hasta que no me haga a la bajada de temperaturas matutinas, así como a lo de anochecer una hora antes, no me veo saliendo pronto para recorrer kms hasta el primer camino elegido.

Tenía un plan, cercano, con pocos kms por carretera, pero...





..., las bonitas imágenes captadas con la niebla de baja altura, hicieron que se disipara de mi cabeza seguirlo.





Intenté retomarlo al rato. Pero no. Solo me entretenía.  Por cierto, los guantes chinos de 25 euros calefactables por pila, que venden también para moto, mantienen las manos calentitas. Son más de ir a esquiar que otra cosa, y no escurren en los puños de la moto, pero, por ahí va la cosa. Insisto, no pasas frio con ellos, y hacía cuando salí a las ocho.





En el vídeo espero que salga alguna escena grabada desde el aire.  No llega a una hora lo que habré estado trasteando. Pero, es que se estaba bien por ahí arriba jugando con el dron, moto, y viendo el paisaje.





Total, que no había nada que hacer. Me dediqué a meterme por caminos que surgían. Y me ha animado un montón dado que esta zona la tengo muy transitada.





Mucha moto de enduro. Alguno extrañado de ver una trail por esas sendas, y más de la moto en cuestión. Tiene gracia. Lo entiendo, y he de decir que me he metido en algún jaleo hoy, y, ..., ya no. Pero..., es así. Tendrá que ver la vuelta al desarrollo original de la moto (más nerviosa y divertida), ese manillar a su lugar original (más descansado en carretera, más ligera en campo, y algo peor de pie), y la vuelta a los tacos después del verano, que unidos me animaban a escoger sendas. 





Empezar en el campo con esos cambios ha sido tener que adaptarse. Y con el avance de los kms poco a poco he ido recuperando confianza.





Este ha sido otro lugar nuevo... La maquinaria, la fuerza del agua, el puente....

Total: sonrisa de oreja a oreja.





Tajuña infinito from Jesus A on Vimeo.

domingo, 21 de octubre de 2018

Cañon del Río Guadalix


Me ha encantado el cañón del río Guadalix. Solo tengo un par de fotos:




El casco se quedó en casa, y el gorro para lluvia me vino como anillo al dedo.



Estos son los chiquillos con los que fui. Conocidos, salvo dos, un gaditano salao, y uno con eléctrica que hablaba maravillas. A mi no me convencen todavía.




Avellanas, chocolatinas y agua. 



La temperatura perfecta, lluvia ahora si, ahora no  hasta las más allá de las doce, verde, vacas y caballos.




Aquí nos abandonan dos, aunque no del todo. Nos volvemos a encontrar en la presa de Pedrezuela


Preciosas vistas de La Cabrera. ¡Qué bonito espacio!





Agua de sobra, patos, y comienzan los colores del otoño.



Yo iba con el temor de que me diera algún tirón en los muslos que no ha llegado. Bien al contrario me he encontrado fuerte, no tanto como ellos, pero a mi ritmo todo ha ido bien.




Hay que repetir esta ruta. No parece que esté a 25 minutos de casa.







miércoles, 10 de octubre de 2018

Sin Cartera



Ocho de  la mañana, 85 km lejos de casa; Hasta aquí, y una vez dejada la autovía, disfruté como un enano del amanecer, de la luz, de la moto y de la carretera, hasta que un pensamiento me llevó a coger los frenos y echarme a la derecha: ¡no llevaba cartera.  La dejé en casa.



Repaso mental. Me tomo parte de lo que llevaba en el termo ya que me empezaba a quedar frío, y tras subir a un monte para conseguir cobertura, me pongo a trastear con el odiado móvil.






Nada como la necesidad para sacar las cosas. Más adelante, con la paciencia del gasolinero, consigo llenar el depósito que me dará libertad para el resto de la mañana. ¡Qué cosas resuelven los móviles!



Bajadas pronunciadas, alguna subida de terrones gordos, ríos, altos, vías de tren, pueblos, corrales, tractores, pescadores, ....


...,una mañana en la que pongo rumbo y voy navegando a lo que salga, ya que retomar la ruta que había pensado era ir con prisas y desaprovechar el tiempo.


Sin cartera from Jesus A on Vimeo.

domingo, 9 de septiembre de 2018

El cañón a Atienza


Desconocía si saldría. Pensaba en ello, pero, las vacaciones me han sentado muy bien, y la primera semana en Madrid no me ha alterado ..., nada. Y, por ello, no sentía deseos de escapar, pero, cómo tira la moto.

El sábado por la noche, con la tele encendida de fondo, sin hacerla demasiado caso, repaso, y veo este minitrack que en google earth descubría un cañón con un paso seguro sobre el mapa y con algo de gracia sobre el terreno por lo difuminado de la foto.

El lugar no está muy alejado, pero, lo suficiente para ver campo, pueblos, iglesias, y rodeado de no mucha gente. Así que, me voy a la cama, pongo el despertador a la seis media y a ver.

Una vez me despierta el reloj, cojo también chubasquero por aquello de las tormentas, y hala, 110 km /h y paso Guadalajara. Si que cuesta, pero, haberse levantado pronto en domingo y disfrutar de las primeras luces cura todo.



Voy dejando gasolineras. No salí con el lleno hecho, y tenía la seguridad de que llegaba con la reserva a Jadraque. Mmmm, carreteras secundarias. Y la primera vez  no lo hago, pero, la segunda media vuelta y la cabra sube al monte. Gracias a la paja corono y disfruto de las vistas y la humedad de la paja. Debió llover. La trasera no paró de dar vueltas ni parada la moto. Chof chof, chof, y ya veremos la bajada, que, por la paja, pues se queda en nada.







Y una tras otra. No se cuántas veces he parado, y me he asomado, o he parado a ver la plaza. "¿Qué me pasa?" ¡No avanzo! La parada en Miralrío me parece la mejor junto con los torreznos en la plaza de Atienza. ¡Qué vistas!




LLego a Jadraque. La reserva lleva unos kms avisando con el estrés propio del marcador. Y sale el gasolinero y me dice que no me puede servir. Que no dan con el fallo. Que a saber para cuando servirán. Creo que llegaba a ..., incluso a destino, pero, "¿y si la jodo?" Me retiro del surtidor, bebo agua de la manguera, monto el gps, busco.... Media hora después la tecnología vuelve a la gasolinera afectada por la tormenta de la noche. Mola. Estás cosas me gustan. Me recuerdan a los parones del cine de terraza de pequeño junto a mis padres y amigos. Hay que vivir esas cosas.

Así que sigo, me pierdo por unos maizales, me saltan unos corzos y por fin encuentro el "trá".





Y llego al camino en cuestión, al tramo que deseaba, donde disfrutaré de lo lindo con el paisaje, camino y mi moto. Volaré el dron, tiraré alguna foto, y recogeré y beberé agua por allí sentado tras jugar con el chisme volador.








Pero hay otro tramo rocoso y una subida entre las rocas que es una preciosidad y que mi torpeza y no demasiado interés hoy no han grabado la cámara de vídeo. ¡Qué lugar! Y al subir, el embalse de Pálmaces a lo lejos. ¡Qué vista! Y ¡cómo necesito lugares nuevos! 






Pero este hay que repetirlo, completarlo. A ver si con algo más de nervio lo consigo. Y volver a terminar en Atienza, donde, además de los torreznos, aparecerá una Transalp como la mía acompañada de una Africa Twin 750. Raro ver una Transalp 700.  Y me iré a la Iglesia de San Gil, vecina de unos conocidos de Madrid que tienen una casa Rural que tenía pendiente de visitar. Una pasada de bonita. Besos, saludos, abrazos, y vuelta a casa tranquilamente despistándome por la Bodera, y disfrutando de la moto, curvas y mucho paisaje.




Estoy disfrutando de la carretera este verano ...

Cañon a Atienza from Jesus A on Vimeo.

viernes, 10 de agosto de 2018

Orbaneja de la Sierra y Páramo de Masa


Esta es una historia vivida tras una idea creada hace más de un año.

Si bien no he aprovechado el tiempo que he tenido al máximo, sí he conseguido sacarla adelante tal y como fue pensada para realizarla en menos horas de las que he dispuesto ahora; Y eso ha sido bueno, pues, al final, ha sido más descansado.


Lo malo, el murmullo constante de una fábrica cercana al camping, mi torpeza de montar la tienda debajo de una farola y los últimos kms de regreso, desde la bajada de El Molar por la A I, desde la que se veía perfectamente la masa de polvo africano que ha acompañado la ola de calor que hemos tenido en estos días, junto con el ascenso de la temperatura a medida que avanzaba hacia abajo la pronunciada cuesta desde la salida de El Vellón.

El viaje comencé a disfrutarlo antes de lo esperado: el martes una vez que superé el mismo lugar, la salida hacia El Vellón a eso de las seis y media de la tarde; Empezaba a recibir aire fresco en el casco, y la luz de la tarde, el campo, y el perfecto run run del motor y neumáticos mixtos, me llevaron a Burgos capital repitiéndome “¡cómo me gusta viajar en moto!”.


Llegar al camping es fácil pues está muy bien señalizado. Llegas de tirón siguiendo los carteles. El camping Fuentes Blancas es sencillo, no le falta nada de lo necesario, bien sombreado y todo se encuentra limpísimo, así como el terreno para montar la tienda y clavar piquetas. Bastante completo y cargado de todo tipo de caravanas y autocaravanas procedentes en su mayoría de Francia y Holanda, y a las que no dejan de acompañar bicicletas.

Sin embargo, a mi, me molestó en demasía el ruidito de la fábrica cercana y el rodar del tráfico por la carretera cercana. Dormí poco, aunque la tienda, colchoneta, almohada y saco elegidos me hicieron la noche muy cómoda. La farola no me dio mucha guerra, y solo resultó anecdótica, por lo cómico de colocarme debajo de ella.



Por la mañana, a las siete, salí del saco, recogí los trastos, recogí la tienda del Decathlon redonda de persona y media en un pis pas (¡qué invento!), me duché de nuevo por el placer de ducharme, y me fui a las ocho a tomar mi desayuno calentito. Mi camisa de oveja me vino bien a esas horas y en ese lugar. Y la “fresquera” – el chaleco para dar fresco una vez bien calado, última adquisición- se quedó atrás cogido por la red para cuando pegara la caló.




Carretera Nacional a Santander, túnel de Ubierna, curvitas rápidas y llegó al ansiado Páramo de Masa y su puerto. Mola. Tiene su aquél Aquello, o quizá sea yo el que le pongo esa energía especial al lugar. Recorro el Páramo por la carretera y lo dejo para la vuelta, para cuando tengo pensado echar un vistazo por ahí, buscar sus lagunas.



Tras unos 15 km de altiplano, comienza la bajada y cambia el paisaje radicalmente, dando paso montaña bien verde, bien poblada de árboles, humedad, agua, ríos caudalosos, y las hoces del Ebro. Al acabar la bajada y esas curvas que no son para correr sino para disfrutar del paisaje, rocas y formas tras cada curva, cruzas el Padre Ebro, e inmediatamente giras a la Izquierda a Escalada y continuando una preciosa y bien asfaltada carretera llegas a Orbaneja del Castillo, lugar más alejado de la ruta y meta que me ha quitado el sueño el último año y medio.




No me ha decepcionado en absoluto; 


Orbaneja es más de lo que esperaba, muy turístico y con gentes de los de siempre. Pasear por sus calles entre diario es muy agradable, como Palls, o Patones, o Pedraza, etc,, etc. Pero, tiene el atractivo de su cascada y de la escalera que la acompaña y las montañas y formas que rodean al pueblo. Es de visita obligada.























Bien empapado de pueblo, y abandonada la idea de subir a verlo desde lo alto, cargado con la ropa de la moto, comienzo la vuelta. Esta será relajada, pues tengo todo el día para regresar a Madrid.







Fotos, mucha parada, café, un aldeano que me señala para llegar al siguiente pueblo por un camino en el que encontraré un bellísimo rincón, también con cascada y gélida agua para permitir al sudado cuerpo bañarse sin cascar como el cristal de un vaso al cambio de temperatura,...





... una revista de la zona informando de rutas a pie, casas rurales, con bellas fotos que me trago sentado en el balcón del café, y a partir de las doce y media chaleco para paliar el calor que ya empieza a subir. Casi al final de la carretera del Páramo me desvío en busca de las lagunas que se supone hay. Encuentro una grande y me paro en el merendero de la de los Lobos. Ahí, como. Sin ropa y bajo el sol no hace calor y repongo fuerzas.




 

Regreso a Burgos, tras visitar la bonita Iglesia de Masa, y las curiosas cosas que tienen por las calles, algunas sin asfaltar. Allí pasa por delante de mi una moto gris viejuna, con sidecar, dos personajes cargados de equipaje, en dirección a Villadiego. Pero, no continué camino con ellos, pues en un desvío yo me iba para el sur y ellos al oeste.






El GPS se volvió loco, y él a mi, por la mañana, para salir de Burgos, y ahora, siguiendo la señalización es fácil cruzarlo, pero, está claro que lo tengo desactualizado pues han debido construir mucha carretera por ahí últimamente.

Helado y repostaje para la Compi, la Transalp que va de maravilla. Solo pide gasolina. Se me pasa el rato, y veo que es  posible una idea que pensé: desviarme en Aranda e ir a visitar a la familia. Hago 30 kms tras una BMW no se cual, esa que tiene posición Trail, de unos 160 cv que va algo más rápido del ritmo que llevo yo, pero, por eso de la costumbre de ir un rato juntos, le sigo hasta el desvío.

En el pueblo me tomaré unos mantecados, y pasado un rato me pondré en marcha por carreteras secundarias, hasta alcanzar la AI y rectito para casa, con unos últimos kms sofocantes.

Y ya estoy pensando en la siguiente, sin bajarme de la moto. Veremos cuando toca.
Untitled from Jesus A on Vimeo.