Continúan las lluvias, viento, no tan intensos, pero, el tiempo no puede estar más primaveral, y cumplir con el "abril, aguas mil".
He terminado con los cambios en la moto, faltan algunos detalles por repasar, y tenía muuuuchas ganas de coger la moto y catarla, y sentirla en acción llevándome por pistas, caminos, sendas sin continuos escalones y "piedros" y disfrutar de la primavera como así ha sido.
Muy contento con el trabajo realizado, con ver a la Avispa más cerca de su original estado y mantener los cambios que realmente, hoy, deseo.
Mapache me ha acompañado.
Contentísimo de que así haya surgido y de que haya traído la Grande: ¡Qué bonita es! Aquí paramos por vez primera. Este tramo, recientemente conocido, me parece una pasada por las vistas, y porque, en caso de lluvia, se mantiene en muy buen estado. Confirmado. Y cuanto más bajas, peor. Tenía que haber llevado a JC por la izquierda y no por el otro lado. Pero en fin: hecho está.
Hemos encontrado unos amigos de la moto por la zona. Un placer verles disfrutando, viéndoles pasar tranquilamente por las zonas adecuadas para sus motos.
Como digo, nos vamos para el lado menos bueno, y en cuanto te sales de la pista buena, la dirección comienza a bailar, crees que has pinchado, y todo es barrillo que encuentra su mejor refugio en el guardabarros delantero.
¡Ahí le tienes! Un chaval.
Esto después de pelear un poco con el barro para salir a mejor terreno. Lo seguiremos intentando, pero, llega un momento en que "¿para qué?"
Que si esto, que si lo otro, que mejor para allá, que no, que si, que al final le digo que le llevo a un sitio.
Y le ha gustado. Pronto él y unos cuántos más irán por allí, je, je, je.
El té se quedará conmigo (llevaba poco y para mi que JC no se ha atrevido), y yo no podré rechazar el "quesopueblo" que trae Mapache.
A falta de la vuelta por carretera, disfrutando del colorido variado sobre el fondo verde, así terminará la mañana: con queso, larga charla y bonito paisaje.
Mapache y yo, from Jesus A on Vimeo.
domingo, 8 de abril de 2018
domingo, 18 de marzo de 2018
18 de marzo, tras cuatro semanas lloviendp
"Si no puedes con tu enemigo, únete a él"
Me gusta la lluvia. No me supone gran problema. Solo a la hora de montar en moto, incluso en bici, debes tener en cuenta el barro y que cuantos más kgs pese la moto el problema se incrementa. Tanta lluvia, y si no nieve, y si no viento, ha hecho retrasar el disfrutar de la moto, y de los cauces llenos y orillas de los ríos vedes.
Sorprendentemente, la cabeza ha aceptado la situación muy bien para ser como soy; Además, un día decidí repasar los trastos que llevo en la moto para caso de pinchar, alguna instalación para cargar o usar algún accesorio, etc. Y, a partir de ahí, ha venido todo lo demás.
Y si, primero limpio, y me surgen ideas de retirar cosas. Y durante este tiempo, a ratos, a eso me he dedicado.
Mira por donde, el viernes me da la sensación de que el domingo habrá tregua. Solo una tarde salí con la bici en familia, pero, este domingo daba la impresión de que daría para más. Y así ha sido.
Porque tras tanta tornillería retirada, a ratos, como decía, y cambios en dirección a simplificar todo lo que pueda, quería probar la moto. No llevaba plan, ni intención más allá de estar un rato, pero, la mañana ha sido muy agradable, y los caminos se encontraban en un estado más que aceptable, siempre alejado de orillas de ríos, vegas, y tierras de labranza abandonadas y he alargado la mañana.
He disfrutado de amplias vistas, y de mucha pista alta. Muy agradable. Y sol que me ha ofrecido un baño de sus rayos muy agradables. Cualquiera diría que iba a hacer más frío, y que ha nevado al norte.
Así que agradecido al día, y a la moto
Y sin ir lejos, pero, con muchas zonas nuevas que he grabado y he de mirar. Me anima encontrar cosas nuevas.
Por aquí ya anduve hace un tiempo; Es de ida y vuelta. Aquí he terminado el termo de te que me he ido bebiendo a lo largo de la mañana. Y aquí me he acordado del dron, pues, tengo una idea que no se si podré llevar a cabo. Por cierto, que he tenido otro rato bueno con alguien que me ha enseñado su avión teledirigido en el aeródromo de Morata que no conocía. Una chulada.
A ver si llegan unos repuestos y termino todo lo que con el mal tiempo he empezado, y que me ha ayudado a tener la cabeza ocupada en cómo ir haciéndolo en vez de pensar en que el mal tiempo no me permite salir con garantías de pasarlo bien.
Cuatro semanas de lluvias from Jesus A on Vimeo.
domingo, 4 de febrero de 2018
Rumbo a Villamanrique de Tajo
Por cautela, el viernes por la noche abandoné los planes de fin de semana que habían generado muchas expectativas. El mapa de la DGT animaba a continuar a las siete de la tarde, pero, a las diez de la noche las constantes noticias de nieve, bajas temperaturas y hielo hicieron que cambiara de opinión.
Vuelta a la cómoda, llevadera y agradable normalidad.
Pasé el sábado por la mañana pendiente del mapa del tiempo mirándolo y remirándolo, y pensando planes alternativos para conseguir darle al fin de semana esa chispa que necesitaba. La cabeza me pedía cargar las pilas de cara a la semana que tenía que empezar si o sí. Al final de la mañana, hablando en casa, se abre una puerta nueva que sin tardar un minuto cogeré.
No, no llegas a estos años con una tranquilidad, equilibrio y seguridad que creía yo de pequeño que llegaría a tener. Y sigo siendo un perro callejero y solo de pensar que el tiempo me va a tener en el sofá todo el fin de semana me machaca mentalmente.
Así que pasados unos minutos de las tres salgo con todo el equipo sin saber dónde ir. Sólo se que me voy al punto de siempre, al que por ahora tengo donde empezar a pisar tierra, y a partir de ahí a ver que nos concede la tarde.
Por la A III me vienen ideas a toda velocidad. Descarto todas salvo una: marcar Villamanrique como punto de destino y a ver por dónde me llevan los caminos. La idea parte de un plan pendiente de llevar a cabo para recorrer una zona memorizada al pasar por la carretera de forma que no puedo contar, pero, a la vista de cómo he llegado hasta aquí voy a ver si acierto.
No lo conseguiré. Primero, paso por un lugar que me pide que me paré. Al llegar al final de la cuesta me encuentro una zona que me gusta. Paro, no hay más, y no se el tiempo que me quedo. Por un lado se acaba el plan, y a partir de ahí lo que salga bien estará. Luego, el camino me deja claro que no voy hacia la zona que había pensado, y no tengo ganas de corregir, sino de avanzar.
Pero, avanzar esta bien para orearse, no para parar y ver algo que buscabas, en lo que pensaste y te entraron ganas de descubrir, por lo que todo es camino, senda, horizonte, sin más.
Reconozco que esta salidas me aportan mucho menos que aquellas de encontrar y ver lo que preparé en casa. Es como las salidas de antaño en grupo todos a una Fuenteovejuna. Muy divertido, pero, siento que me he apagado. Ahora es otra cosa.
Pero, como lo llevo dentro, tengo mucho de "Tencio", encontraré sendas que gustarán, y unas cuantas rectas con verde a los lados en las que recibo reposo, quietud, y un descenso largo por un bosque con zorros huyendo de la "avispa" al escucharla, con buenas rampas en las que esforzarme, mirar el gps para ver si eso tiene salida o me encuentro otra montaña rusa que ni dudé un segundo en dar la media vuelta. ¡Menudo costerón lleno de rodadas de bicis! Ni bajé a ver dónde y cómo acababa.
Al final de la tarde llegué al Tajo. Pescadores. Otros que disfrutaron de una tarde de sol increíble, con algo de viento y viendo como se enmarañaba el cielo; En la última hora aparecieron nubes, preparando la nevada que cae en Madrid en este momento, tan increíble y atractiva - están los balcones y ventanas con ir y venir de vecinos asomándose, tirando vídeos y fotos con los dichosos móviles tan inmediatos para todo, grgrgrgrgrgrgrgrgrgrgr-.
Se hará de noche, por lo que tras cotillear por la orilla un poco, me vuelvo por las curvas. Oscurece y aparece el H2O. ¡Madre mía qué exceso de luz!, cuando vienes de pasearte tranquilamente del campo. Vuelvo a Madrid, ruido de las calles, demasiada gente, pero eso sí, ducha y casa caliente.
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Caminos a Villamanrique de Tajo from Jesus A on Vimeo.
Vuelta a la cómoda, llevadera y agradable normalidad.
Pasé el sábado por la mañana pendiente del mapa del tiempo mirándolo y remirándolo, y pensando planes alternativos para conseguir darle al fin de semana esa chispa que necesitaba. La cabeza me pedía cargar las pilas de cara a la semana que tenía que empezar si o sí. Al final de la mañana, hablando en casa, se abre una puerta nueva que sin tardar un minuto cogeré.
No, no llegas a estos años con una tranquilidad, equilibrio y seguridad que creía yo de pequeño que llegaría a tener. Y sigo siendo un perro callejero y solo de pensar que el tiempo me va a tener en el sofá todo el fin de semana me machaca mentalmente.
Así que pasados unos minutos de las tres salgo con todo el equipo sin saber dónde ir. Sólo se que me voy al punto de siempre, al que por ahora tengo donde empezar a pisar tierra, y a partir de ahí a ver que nos concede la tarde.
Por la A III me vienen ideas a toda velocidad. Descarto todas salvo una: marcar Villamanrique como punto de destino y a ver por dónde me llevan los caminos. La idea parte de un plan pendiente de llevar a cabo para recorrer una zona memorizada al pasar por la carretera de forma que no puedo contar, pero, a la vista de cómo he llegado hasta aquí voy a ver si acierto.
No lo conseguiré. Primero, paso por un lugar que me pide que me paré. Al llegar al final de la cuesta me encuentro una zona que me gusta. Paro, no hay más, y no se el tiempo que me quedo. Por un lado se acaba el plan, y a partir de ahí lo que salga bien estará. Luego, el camino me deja claro que no voy hacia la zona que había pensado, y no tengo ganas de corregir, sino de avanzar.
Pero, avanzar esta bien para orearse, no para parar y ver algo que buscabas, en lo que pensaste y te entraron ganas de descubrir, por lo que todo es camino, senda, horizonte, sin más.
Reconozco que esta salidas me aportan mucho menos que aquellas de encontrar y ver lo que preparé en casa. Es como las salidas de antaño en grupo todos a una Fuenteovejuna. Muy divertido, pero, siento que me he apagado. Ahora es otra cosa.
Pero, como lo llevo dentro, tengo mucho de "Tencio", encontraré sendas que gustarán, y unas cuantas rectas con verde a los lados en las que recibo reposo, quietud, y un descenso largo por un bosque con zorros huyendo de la "avispa" al escucharla, con buenas rampas en las que esforzarme, mirar el gps para ver si eso tiene salida o me encuentro otra montaña rusa que ni dudé un segundo en dar la media vuelta. ¡Menudo costerón lleno de rodadas de bicis! Ni bajé a ver dónde y cómo acababa.
Al final de la tarde llegué al Tajo. Pescadores. Otros que disfrutaron de una tarde de sol increíble, con algo de viento y viendo como se enmarañaba el cielo; En la última hora aparecieron nubes, preparando la nevada que cae en Madrid en este momento, tan increíble y atractiva - están los balcones y ventanas con ir y venir de vecinos asomándose, tirando vídeos y fotos con los dichosos móviles tan inmediatos para todo, grgrgrgrgrgrgrgrgrgrgr-.
Se hará de noche, por lo que tras cotillear por la orilla un poco, me vuelvo por las curvas. Oscurece y aparece el H2O. ¡Madre mía qué exceso de luz!, cuando vienes de pasearte tranquilamente del campo. Vuelvo a Madrid, ruido de las calles, demasiada gente, pero eso sí, ducha y casa caliente.
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Caminos a Villamanrique de Tajo from Jesus A on Vimeo.
viernes, 19 de enero de 2018
A tocar la nieve...
La nieve es un bien escaso. Me hablaron de un documental que vi, en el que se daban explicaciones científicas según las cuales a partir de 2021 comenzará una pequeña glaciación que alcanzará su mayor auge en 2030. Quizá para entonces la disfrutemos más.
Hasta entonces hay que aprovechar, y como la nieve hay que ir a buscarla decido ir a ver caer agua, que habrá deshielo, e ir a tocar nieve y pisarla, sin idea de rodar mucho por encima pues sufrir y perder tiempo para nada como que no.
Asi que cojo mi querida trail actual y me desplazo 100 kms para ir a disfrutar de las cumbres nevadas y del cielo azul que nos regala el día de hoy.
Después de subir andando hasta el nacimiento del Duratón, hasta donde más cerca me he atrevido con las botas de moto y peso del equipo y aprovechando las pisadas sobre la nieve helada que había, me he ido a buscar caminos y vistas de la ladera norte.
Increíble y emocionante.
Gracias al cambio de "zapatos" he podido disfrutar de las vistas, y del camino; ¡Qué diferencia las carcasas y dibujos de los neumáticos! He pasado se sentir suavidad en asfalto y dirección perfecta, mejor aceleración y velocidad punta, a tacto blando, rodar blando, inseguro, pero en campo una delicia. Los tacos de la rueda delantera transmiten mucha seguridad y puedes distraerte con la belleza de las montañas nevadas, y la alfombra verde que piso a ratos porque la rueda se clava y sujeta la moto. Otro gallo habría cantado hoy con los mixtos.
"¡Pisada!" Objetivo logrado.
El caso es que no vas mal. Pero despacio y remando con las piernas. No avanzo y me molesta. Parece que voy sentado en la bici estática de casa. Otra cosa es ir despacio pero sin sufrir y avanzando aunque sea despacio contemplando lo que me rodea. Pero así no. No me gusta y busco mejor terreno. Una cosa es encontrar cachos de nieve y otra es sufrir sobre un terreno que no piso más que una vez cada no se cuanto y que no su conducir sobre él. Que paso.
Preciosa luz.
Cambio de rumbo y me separo de la ladera. LLegan las zonas de alfombra verde, burros y caballos sueltos, por ahí; De película. ¡Como el vídeo de presentación de Honda! ¡Qué bueno!
Tras cruzar la vía del tren llegaré a una cañada espectacular que tomaré hacia donde me dirijo, al este.
Que gozada. Y todo para mi.
Encontraré una vaguada con su aquél. No se ha frenado la rueda delantera por poco. Y como no ha pasado nada, como no ha obligado a parar ni a cambiar de camino, pues fenomenal: riesgo justo para ir sin compañía. A trompicones voy saltando las roderas con su pegajoso barro por zonas.
Carretera y a la derecha, hacia la estación de la Pinilla y al Puerto de la Quesera. En Somosierra me informaron que estaba abierto.
Y lo está, pero, en la línea que separa Segovia de Guadalajara encuentro nieve. Un funcionario a bordo de una pick up me explica que los caminos rurales asfaltados no se limpian de nieve ni se echa sal en la provincia de Guadalajara. Con la Pampera no me habría pensado al menos intentarlo. Es la segunda vez que llego a este punto, y del que no puedo pasar por el mismo motivo. Y de nuevo, se queda pendiente llegar a Majaelrayo desde aquí. Pero será en primavera.
Fotos de rigor, porque merece la pena, y vuelta para casa, que he disfrutado muchísimo
De regreso pienso en el sentido que tiene limpiar la carretera desde Riofrío de Riaza al límite de la provincia, si la otra provincia no limpia. Guadalajara queda mal por no hacerlo, Segovia ha gastado más de lo debido pues ¿de qué sirve? Administraciones...
Disfrutando de la nieve... from Jesus A on Vimeo.
domingo, 14 de enero de 2018
Algo de barro...
Frío.
Anuncian nieve, como los días de la famosa nevada en la AP VI. No resulta tanto, pero, hace frío y ayer sábado estuvo lloviendo desde la una hasta la noche.
Amanezco desmotivado como consecuencia del frío, que no es momento de irse lejos a buscar lugares y pasar el frío de la autovía. Para el domingo anuncian más frío, además.
¿Saco la bici? Estoy por irme con Manolo, pero, pedalear con barro... Buajjjj. Eso de que se quede la zapatilla hundida, no te des cuenta y pises en el barro con el calcetín... Buajjjj.
El caso es que la indecisión me deja en casa, le ofrezco al Enano pasar la mañana por el Rastro con los cromos, y fin de la historia. Mejor día vendrá. Y Manolo marchó con su Azul.
Pero, como, termio las "labores propias de mi sexo", veo un rayo de sol, y a las tres estoy con las botas puestas.
Me voy por los alrededores, me llevo la cámara porque siempre me gusta llevarla aunque no llevo ganas de hacer fotos a lo de siempre. Pero llego al primer barrizal y me lío: total, no tengo fotos de barro desde hace tiempo.
¡Qué cambio de tiempo de la mañana a la tarde! Pega el sol, ya se ve el verde en los campos, y resulta plancentero, pero, me faltan los tkc 80. ¡Joroba!¡Hoy sí que sí!
He cogido un desvío que llevaba tiempo viendo. Me ha encantado la pista. Luego he enlazado con otra que ha bajado a unos olivos, y como temía, el terreno estaba más blando. He tenido una buena pelea con la rueda delantera, y me ha tocado sacar barro con un palo del guardabarros delantero. No ha sido un problema ni nada costoso por la prudencia tomada, ya que a la primera que he notado el pegajoso barro, me he puesto a ver dónde daba la vuelta.
He llegado a Valdilecha y por caminos conocidos a Chinchón,. Zona más alta, y chaparrón. ¡Cagoenla! Una sola nube, a su bolita, ha calado el terreno en nada.
Como es costumbre, pastas de anís, lavado de moto y para casa, tirando la última foto a verde valle.
Algo me he llevado de moto y campo, al final,
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