Una sorpresa este rincón por el que pasé cerca en compañía de Mayte y luego de Angel y Juan Antonio una noche de acampada y pinchazos. Quizá en estos últimos años lo hayan arreglado, y de ahí ese parking por el que me preguntaba siempre qué hacía tanta gente ahí los fines de semana, incluso con autobuses aparcados en mitad de ese lugar feo y abandonado.
Desde el aparcamiento cojo el camino, y tal vez la ausencia de gente al ser día laboral permita tanta ave en el río y fuera de él. Espectacular.
El río por la derecha y una laguna por la izquierda, llena de aves igualmente, con puestos de observación; Silencio por ruidos de motores y gente, y solo se escucha a las aves y las ruedas de la bici pisando hojas.
¡¡ Esto se encuentra a 19 km de mi casa!!
Como es costumbre y por necesidad, hago una parada para tomar algo.
Una vez en marcha me encontraré a dos corredores y a una pareja con cámaras y trípodes enoooorrmes que terminan de aclararme para quién está dirigido este corto paseo de 10 km. El trabajo de las canteras, comiendo y comiendo terreno, dieron lugar a que aflorara todo el agua que se ve desde cualquier alto de los alrededores.
Escaso, pero intenso, pues como no solo voy a montar en bici, estuve paseando con ella al lado para asomarme a un montón de rincones, de manera que se pasó el rato, la mañana, de la forma más tonta.
Volveré para la primavera.
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