domingo, 21 de abril de 2019

Fin de Semana Santa en bici

El recorrido realizado lo tenía en mente desde que conocí la pista y caminos de la reconocida desde bien lejos cementera de la carretera de Chinchón.




Me llamó la atención la vista tan amplia del entorno, junto con la vista del valle del Tajuña entre Morata y Perales que he recorrido por el camino y por la vía ciclista muchas veces solo, acompañado y acompañado por mi chaval.




La bajada a Perales me priva. La vista, y conducir. Además que desde ahí he descubierto rincones del pueblo y otras salidas por caminos que me han encantado, y proporcionado la ruta hasta el Canal de Estremera,




Y la idea convertida en necesidad fue la recorrer por arriba el trayecto, y volver por el Valle. Pero en bici.





Repito: tenía muchísimas ganas.



                                


Y ayer, por cosas de la vida que surgen, me quedaba prácticamente todo el día sólo en casa, con lo que, a pesar del tiempo, me he lanzado con ropa de sobra y comida a hacer la rutilla




Un éxito, la verdad. ¡Qué diferencia de hacer estos caminos con la moto y hacerlo despacio,sin casco y sin ruído!




Como había tiempo, me he entretenido en desviarme a ver cosas que desconocía, como esta fuente.


Curiosa la historia del lugar.

Seguiré con la vuelta por el camino de al otro lado del Río.




Como siempre, huertas y fincas cuidadísimas, con sus cabañas, refugios y casas prefabricadas en estado increíble, llamándome para sacar dinero y montar una para pasar los fines de semana. Será en la otra vida, pero....




Por aqui, he enconntrado un quad que creo que debiera haberse comportado de otra manera, más como quien le acompañaba detrás de él, correcto, y más aún cuando sus cuatro ruedas ocupaban todo el camino. Y es que más adelante encontraba una motofiesta de jóvencitos, que, como siempre, estaban acompañados de barbacoa, comida y bebida. Todos con moto de cross, enduro y quads.




Y claro, yendo en bici, ¡cómo cambian las cosas y qué ruido que hacen esos bichos que también monto yo!





A ver si animo a alguno y repito.

domingo, 31 de marzo de 2019

Trail por Castilla



Un gran acierto y una buena manera de aprovechar el tiempo de los fines de semana el salir los viernes y regresar el sábado para dedicar tiempo a la principal parte de tu vida.


                             

Por separado, salvo el Organizador y su compi, nos encontramos el viernes tarde noche en Atienza y alrededores los cinco Elementos. Por mi parte, al ver que no iba a ser el último en llegar, me tomé la tarde de paseo hasta allí, disfrutando del paisaje verde, de divisar las torres de las iglesias, de retirarme de la carretera para visitar la de Padilla, y de tirar unas fotos, como no.







Había que ir con mucho cuidado por temor a que algún corzo, jabalí, etc, se cruzara en la carretera, pero qué placer de paseo por esas carreteras solitarias, y qué bonita imagen al coronar la subida y divisar iluminado el castillo de Atienza, caída la noche.




Desacertado bajar por esos escalones con la moto por esa calle desde la plaza, pero, seguí las indicaciones de un aldeano que, al preguntar por el supermercado, me indicó que tirara calle abajo que “con esa moto puedes”; ¡Quién iba a pensar en escaleras! Socavones, obras, vale, pero, ¿escaleras?






Aitor se abrigaba, Juancar con su buen tono de siempre, y al poco llegó Luis, y acompañados por la oscuridad fuimos a recoger a Ricard, y de aquél pueblo a encender la chimenea, charlar, solomillo de cerdo, salchichón, y “petaca” de licor de hierbas.





Al día siguiente, desayunamos, charlamos y seguimos órdenes de Juancar. Luis haría turismo con su Mamut, y los cuatro restantes nos dedicamos a seguir el camino marcado, subiendo a torres, visitando murallas y castillos, con rabia de ver pasar el rato y una ilusión tremenda por aprovechar cada minuto.





Yo iba atrás, haciendo vídeo y sonándome los mocazos cada vez que me era posible. La botella de agua caliente en las lumbares durante el viernes en la silla de la oficina cumplió, y no iba mal. Y, rodeado de monocilíndricos, observaba el funcionamiento de los mismos, y sobre todo la postura de los pilotos sobre las 690 y 701. 





Porque claro, en el campo, qué bien, pero, amigo que soy también de la carretera, de la carga, de alejarme de la ciudad, pues se me quedan escasas de protección y comodidad; Pero, ahí estaban a doscientos y pico kms de Madrid, con equipaje para una noche, moviéndose ágilmente, y ni una queja de ellos sobre el asiento o el pasar las horas en máquinas que vibran más que la Avispa, tienen menos espuma en el asiento, y circulan pecho al viento. 





“¿Me querrían convencer de algo?” Ricardo se unió a nosotros tras bajar de Barcelona todo el día, pasó el sábado subido en la moto, con vuelta a Madrid por secundarias por la tarde, y no abandonó su sonrisa en ningún momento.






Tras visitar una torre, cerca de Rello, fuimos a la que ya conocía yo,aquella  en la que permaneció Almanzor en su muerte. Luego, camino de Berlanga, recorrimos un montón de caminos, subimos a … y de ahí al Burgo de Osma, a comer, junto con Luis. 




Torreznos, morcillica de arroz, y otros manjares. Parar a comer en mesa rompe el ritmo y se alarga el comer más de la cuenta. Soy más amigo de comer en el campo y seguir, hasta que llegue la hora, momento de comenzar la vuelta.

                    



En la mesa comenzaron a salir los comentarios de volver, de cuándo y cómo. “Volver” es una palabra que me lleva si o si a hacerlo, no con prisa, pero ya que hay que volver, y como lo que se iba a hacer, lo que más apetecía y nos movió ya estaba hecho, ¿para qué retrasar más lo inevitable? 






Aitor y yo volvimos por el camino más recto y lo menos aburrido posible, disfrutando del paisaje a 110 km/h, tranquilmente, y el resto finalmente no escogió la vuelta propuesta por Juancar demasiado larga y pesada cuando se habla de vuelta –bajo mi punto de vista-, y lo hicieron por carreteras secundarias más recónditas.






Al final tardaban hora y cuarto más sólo, pero, ese rato me sirvió a mi para visitar a mi padre, de lo que siempre tengo ganas, y volver al garaje a descargar la moto y estar con quienes me apetece a poco que disfruto algo del campo, en moto, en bici, y en este caso, del aliciente de pasar la noche en un pueblo, de la chimenea y en ¡Castilla León!





Gracias Juancar.





Trail por Castilla from Jesus A on Vimeo.

domingo, 10 de marzo de 2019

Con Ricardo

Salida en compañía, con Ricardo y la "sudorosa" 640



¿Una salida como otra cualquiera? No.



El por dónde da igual. Hoy no importa, tan solo que he guiado yo, Ricardo no sabía de los caminos, y tenía problemas para ubicarse y le ha gustado; Ha sido acertado.



Para mi ha destacado el mayor ritmo, tranquilidad, confianza al conducir, que uno gana al ir acompañado. E ir bien acompañado. Ricardo ni se pega a ti, ni se pira, ni se despista, y para y te dice que qué bonito está el campo y que disfrute. 



Hoy me he divertido conduciendo, mucho, y me ha sorprendido la Transalp, en un cambio de rasante en el que he entrado ligero y me he encontrado un par de saltos a continuación que la amortiguación y chasis se ha tragado de qué manera. 



Sube/baja, derecha/izquierdo, lomas, bajadas y subidas, para luego esas pistas de a 110/120 km/h, pasando el paisaje rápido pero confortablemente.



Ambos queríamos volver pronto a casa. Por mi parte, tenía entradas para el Wiki Center, para el partido de baloncesto femenino que más público ha acogido y que ha salido en las noticias. Tenía que llegar a casa algo antes de lo normal en las salidas matutinas estas, y Ricardo encantado para poder jugar un poco con su moto que pierde aceite por el ojo de buey, le falta bateria, y al parecer con un problema de estanqueidad en el escape.



Hemos dejado la excursión en Fuentidueña de Tajo. La segunda parte para otro rato. Hemos vuelto iniciando el regreso por caminos, pero, me entraba a mi prisa y hemos cogido la carretera, tras tener la segunda charla del día: la primera compartiendo viandas, y la segunda en el mirador del castillo.


lunes, 18 de febrero de 2019

Por el canal de Estremera




He completado la rutilla que había ideado y preparado partiendo de casa, directito al Tajo, a Villamanrique, y de ahí hacia Estremera, y ya pasado Estremera a Driebes  y a Mondejar. Todo camino y pista, comenzando a 20 km de casa y con algún enlace de carretera. Y la vuelta por carretera por el Tajuña sentado en el sofá de la Transalp contemplando el valle.



La mañana ha sido heladora.



Los guantes calefactables mantenían las manos frías de ya empezar a doler, pero, es que fuera de ellos se quedaban congeladas. 




Para demostración de lo que digo, están los carámbanos que aparecen en las fotos. Hacer fotos requería concentración a la hora de pulsar el botón con el dedo.




Pero, el azul del cielo, el campo trabajado verde y los tonos marrones mezclados eran un regalo. Una mañana muy fría y muy limpia.





Por otro lado, he cruzado granjas de avestruces, ocas, ovejas, vacas, y he hecho salir a corzos y jabalíes, un zorro, y vuelos de pequeñas aves como aguiluchos. ¡Un zoo!




 Pero, mapaches no, y eso que por el Parque Regional del Sureste hay una plaga, ya peligrosa, por resultar bichos que transmiten enfermedades y con los que no se ha encontrado remedio,...





... no así con los jabalíes a los que se está cazando con arqueros que altruistamente, y por pura afición, están ayudando a controlar su población.

Hay una zona con camino duuuuro, muy duuuro. Es así. El terreno fuera del asfalto a veces es duro, y como mi moto no tiene sistemas de control de modos de terreno a dios gracias, pues, voy agarrando el manillar con ganas por que rebota la corta suspensión demasiado en estas condiciones.

Otra característica de la mañana es lo ondulado del terreno; Eso de ir de pie en la moto, subir una loma y ver a lo lejos que el camino sube y baja, apareciendo y desapareciendo, y con el placer de pensar lo que queda de recorrerlo.





Y llegó la hora del té con frutos secos. Se ha acabado la bolsa que me autopreparé a mi gusto. 



Pedazo de lugar, de pradera, de mini arboleda de río, y qué agua, y qué panorama. Apoyado en la rueda delantera y cubrecarter, paso cerca de media hora al sol, sintiendo como absorbe la ropa el calor, y momento en que apago el chaleco calefactable.




 Luego saco el dron y me la juego: lo lanzo al río y gasto una pila sobrevolando los árboles y cruzando el río hasta la otra orilla. Pero, he perdido una de las dos tomas, grgrgrgrgrgrgr,... demasiadas cosas, demasiados cargadores en casa, y claves y ¡hostias! y se pasó darle al botoncito al final de la grabación.





El Tajo es..., me lo imagino como ese río en el que Ayla pasea en algunas escenas de El Clan del Oso Cavernario recogiendo flores y plantas.




 Está claro que esta excursión la repetiré y buscaré mas "aparcaderos" donde disfrutar a su orilla, o me pararé en algún puente de esos viejos, con vallas del "Cuéntame" a mirar abajo y a tirar alguna piedra.





Topo con la presa que más me ha gustado de las encontradas. El sonido del agua refresca y gusta. 




Y, luego, aldeas con casas deshabitadas. ¿De quién serán? ¿Por qué no van? ¿Cómo no están hoy ocupadas las que están vacías? ¡¡Qué lugares tan perdidos una vez acabado  el canal!!

Me desvío de la ruta solo por el placer de ver aquéllo, pero, tendré que volver. No hay salida. Acaba en una finca.




Vuelvo sobre mis huellas, y tomo la ruta a Driebes. Pistón.



 Qué variedad de terreno. Y tanto me distraigo que me salgo, y acaba la moto en un reguero. No me pasa nada. Iba en segunda mirando totalmente distraído, y la grava no permite frenar sin estrellarse para acabar en el mismo sitio.

En fin, unos amables señores que aparecen, uno de ellos gordete pero forzudo, suman, y el esfuerzo de todos hace subir la moto. No hay tiempo para fotos, y me marco un vídeo hablándome a mi mismo. Recoloco espejos, nada parece roto, algún arañazo, y aflojo la rueda trasera y meto la cadena y a seguir, que hace un extraordinario día.





Los colores rojizos comienzan a aparecer. Llegamos a La Alcarria. 




La pista final..., soberbia, y para terminar en Mondejar.

Hablo por tl con la parienta, le digo que voy para casa, que llego en una hora y para casa, con la familia a comer.

De 10.







Canal de Estremera from Jesus A on Vimeo.