viernes, 10 de agosto de 2018

Orbaneja de la Sierra y Páramo de Masa


Esta es una historia vivida tras una idea creada hace más de un año.

Si bien no he aprovechado el tiempo que he tenido al máximo, sí he conseguido sacarla adelante tal y como fue pensada para realizarla en menos horas de las que he dispuesto ahora; Y eso ha sido bueno, pues, al final, ha sido más descansado.


Lo malo, el murmullo constante de una fábrica cercana al camping, mi torpeza de montar la tienda debajo de una farola y los últimos kms de regreso, desde la bajada de El Molar por la A I, desde la que se veía perfectamente la masa de polvo africano que ha acompañado la ola de calor que hemos tenido en estos días, junto con el ascenso de la temperatura a medida que avanzaba hacia abajo la pronunciada cuesta desde la salida de El Vellón.

El viaje comencé a disfrutarlo antes de lo esperado: el martes una vez que superé el mismo lugar, la salida hacia El Vellón a eso de las seis y media de la tarde; Empezaba a recibir aire fresco en el casco, y la luz de la tarde, el campo, y el perfecto run run del motor y neumáticos mixtos, me llevaron a Burgos capital repitiéndome “¡cómo me gusta viajar en moto!”.


Llegar al camping es fácil pues está muy bien señalizado. Llegas de tirón siguiendo los carteles. El camping Fuentes Blancas es sencillo, no le falta nada de lo necesario, bien sombreado y todo se encuentra limpísimo, así como el terreno para montar la tienda y clavar piquetas. Bastante completo y cargado de todo tipo de caravanas y autocaravanas procedentes en su mayoría de Francia y Holanda, y a las que no dejan de acompañar bicicletas.

Sin embargo, a mi, me molestó en demasía el ruidito de la fábrica cercana y el rodar del tráfico por la carretera cercana. Dormí poco, aunque la tienda, colchoneta, almohada y saco elegidos me hicieron la noche muy cómoda. La farola no me dio mucha guerra, y solo resultó anecdótica, por lo cómico de colocarme debajo de ella.



Por la mañana, a las siete, salí del saco, recogí los trastos, recogí la tienda del Decathlon redonda de persona y media en un pis pas (¡qué invento!), me duché de nuevo por el placer de ducharme, y me fui a las ocho a tomar mi desayuno calentito. Mi camisa de oveja me vino bien a esas horas y en ese lugar. Y la “fresquera” – el chaleco para dar fresco una vez bien calado, última adquisición- se quedó atrás cogido por la red para cuando pegara la caló.




Carretera Nacional a Santander, túnel de Ubierna, curvitas rápidas y llegó al ansiado Páramo de Masa y su puerto. Mola. Tiene su aquél Aquello, o quizá sea yo el que le pongo esa energía especial al lugar. Recorro el Páramo por la carretera y lo dejo para la vuelta, para cuando tengo pensado echar un vistazo por ahí, buscar sus lagunas.



Tras unos 15 km de altiplano, comienza la bajada y cambia el paisaje radicalmente, dando paso montaña bien verde, bien poblada de árboles, humedad, agua, ríos caudalosos, y las hoces del Ebro. Al acabar la bajada y esas curvas que no son para correr sino para disfrutar del paisaje, rocas y formas tras cada curva, cruzas el Padre Ebro, e inmediatamente giras a la Izquierda a Escalada y continuando una preciosa y bien asfaltada carretera llegas a Orbaneja del Castillo, lugar más alejado de la ruta y meta que me ha quitado el sueño el último año y medio.




No me ha decepcionado en absoluto; 


Orbaneja es más de lo que esperaba, muy turístico y con gentes de los de siempre. Pasear por sus calles entre diario es muy agradable, como Palls, o Patones, o Pedraza, etc,, etc. Pero, tiene el atractivo de su cascada y de la escalera que la acompaña y las montañas y formas que rodean al pueblo. Es de visita obligada.























Bien empapado de pueblo, y abandonada la idea de subir a verlo desde lo alto, cargado con la ropa de la moto, comienzo la vuelta. Esta será relajada, pues tengo todo el día para regresar a Madrid.







Fotos, mucha parada, café, un aldeano que me señala para llegar al siguiente pueblo por un camino en el que encontraré un bellísimo rincón, también con cascada y gélida agua para permitir al sudado cuerpo bañarse sin cascar como el cristal de un vaso al cambio de temperatura,...





... una revista de la zona informando de rutas a pie, casas rurales, con bellas fotos que me trago sentado en el balcón del café, y a partir de las doce y media chaleco para paliar el calor que ya empieza a subir. Casi al final de la carretera del Páramo me desvío en busca de las lagunas que se supone hay. Encuentro una grande y me paro en el merendero de la de los Lobos. Ahí, como. Sin ropa y bajo el sol no hace calor y repongo fuerzas.




 

Regreso a Burgos, tras visitar la bonita Iglesia de Masa, y las curiosas cosas que tienen por las calles, algunas sin asfaltar. Allí pasa por delante de mi una moto gris viejuna, con sidecar, dos personajes cargados de equipaje, en dirección a Villadiego. Pero, no continué camino con ellos, pues en un desvío yo me iba para el sur y ellos al oeste.






El GPS se volvió loco, y él a mi, por la mañana, para salir de Burgos, y ahora, siguiendo la señalización es fácil cruzarlo, pero, está claro que lo tengo desactualizado pues han debido construir mucha carretera por ahí últimamente.

Helado y repostaje para la Compi, la Transalp que va de maravilla. Solo pide gasolina. Se me pasa el rato, y veo que es  posible una idea que pensé: desviarme en Aranda e ir a visitar a la familia. Hago 30 kms tras una BMW no se cual, esa que tiene posición Trail, de unos 160 cv que va algo más rápido del ritmo que llevo yo, pero, por eso de la costumbre de ir un rato juntos, le sigo hasta el desvío.

En el pueblo me tomaré unos mantecados, y pasado un rato me pondré en marcha por carreteras secundarias, hasta alcanzar la AI y rectito para casa, con unos últimos kms sofocantes.

Y ya estoy pensando en la siguiente, sin bajarme de la moto. Veremos cuando toca.
Untitled from Jesus A on Vimeo.

sábado, 21 de julio de 2018

"Recuerdo" de `paseo de noches de verano


Estaba que no me apuntaba a esta salida por motivos laborales: necesitaba acostarme temprano pues llevo una semana en otro puesto que agota la vista ocupada con el ordenador de forma constante.



Sin embargo, ganó el "ir" por el grupo, por la cena bajo "la parra", y el transcurrir de la tarde.




El polvo era la única pega de salir en este tiempo en grupo por el campo.




Mauricio y Manolo nos fueron intercalando caminos y carreteras.




El valle del Jarama, la luza del atardecer del verano, y las torres de las iglesias y tejados de los pueblos a la vista me daban "vida".




 Cambié la moto con Manolo. Me encanta el motor Minarelli que llevé en mi anterior Teneré. Quiero volver a la rueda de 21, y que pena que estas trail se pierdan.




Aquí empieza la última pista. El año pasado me caí en una curva al calarse la moto. El desarrollo largo se  nota y el despite mirando lo bajo que estaba el pantano me llevó al suelo a 10 por hora.
Este año me vuelve a pasar lo mismo, solo por despiste al girar el melón buscando al grupo.



Cenorrio. Mauricio, Alberto, Julio, Nacho, Manolo y Mi.


Espero que este formato no desaparezca y pueda disfrutar de este recuerdo más adelante. Lo dudo,pero bueno.

Malditos móviles qué fotos sacan ahora. 

domingo, 10 de junio de 2018

Acampada y visita de ruinas


Vaya semanita.

Será una crónica distinta, sin fotos, pues están en el vídeo que, arañando horas por la noche, he sacado adelante. Podría haberlo hecho algo mejor, pero, termino casándome, perdiendo la paciencia, y esto después de haber incluído cosillas que se me iban viniendo a la mente y que requieren jugar con los tiempos para que no salga un vídeo largo y tostón, y con la música. Es divertido y entretenido hacer vídeos para recordar momentos ahora y mañana, pero, los días no dan más de sí tampoco.


Y, dicho esto (¡qué poco me gustan estas dos palabras! :lol: ), pues os cuento en pocas palabras qué pasó.


Como supondréis el tiempo hace que salir de la ciudad y ver el campo merezca la pena totalmente por la vida que tiene, verdor, y agua por todas partes, y también que surjan dudas sobre si ir o no ir con la que está cayendo. Pero, un mensaje del sábado a las siete de la mañan podrá expresar lo poco que importaba: "Diluvia en mi barrio, ¿todo bien?" "Estoy cargando en el garaje: nos vemos ahora" Un tercero:"Yo bajo a cargar ahora, aquí no se si llueve, pero nos vamos"


Algo así. Y hala.


Reunidos en el lugar de quedada, planteamos pasear por carretera, pero, decidimos probar el campo y ver su estado.


La cosa empezó bien, con cuidado de leer bien el terreno y procurar no caer fuerte al suelo manteniendo un ritmo lento y seguro. Tan lento que yo me pasé, me escurrí se cayó la moto, se ahogó, y su batería algo baja murió al intentar arrancar. La situación era una tontería pero jodida. Ligera cuesta arriba, te caías solo andando de lo que resbalaba el suelo en ese preciso lugar, con lo que dar la vuelta para coger cuesta abajo era difícil, e imposible que la rueda trasera con una marcha metida enganchara para arrancar a tirón. Si, si, una chorrada, pero, anda, y hazlo.


La sorpresa vino de Liet-Kynes. Se pueden llevar trastos, pero, esto me dejó k.o.: un arrancador. Hecho. :n1 Espectacular el aparato y el acierto el llevarlo. Yo creo que hay que ser brujo para adivinar que ese día iba a hacer falta. Oye, sin sudar, sin mancharse,...


Más adelante, Mapache tendría un problema en su rueda trasera, que un compresor, enchufado al cargador de batería, soluciona. Liet, :ola1


Avanzábamos por campo, y según la nube que había soltado agua, teníamos zonas más escurridizas o en buen estado. En general bien, y el que se confiaba..., al suelo.


Tramo de carretera que el sr Ilex me mostró, rodeado de verde, y la carretera casi tapada por la frondosidad, y de asfalto 10. Disfrutamos de ese tramo, y nos relajamos mirando a nuestro alrededor.


En Almoguera compramos y comimos cerca del pueblo. Aquí empezamos a gestionar el encuentro con Ziervo Amigo. El bonito tramo del Tajo, visto desde allá arriba, lo disfrutamos nuevamente, ya que todos lo conocíamos, y la vega del río abajo, todos la conocimos de otra forma, sufriéndola más quienes llevamos guardabarros bajo y no nos da la gana quitarlo. Tres o cuatro veces rodé yo por el suelo, y camisetas, calzoncillos, calcetines y otros, quedaron bien sudados.


La falta de gasolina de la 990 nos llevó a una gasolinera con lavacoches. Lavamos las motos. Pesaban 30 kgs más cada una, rascaban las pinzas del freno, las ruedas, cadenas, y demás, y "Aquarius" hizo el agosto con nosotros. :cole


Ziervo anuncia que sale, y ahora ya no por relajarnos, sino por descansar y que el sudor seque, quedamos con él en Cuenca. Avanzamos por carretera a trote cochinero, y regateando a las nubes que veíamos a lo lejos que iban dejando agua. El momento de las tormentas suele ser por la tarde y pintaba que nos íbamos a calar.


Sin embargo, llegamos a Cuenca secos, y con el tiempo mejor. Saludos, bienvenida, alegría por el nuevo compi que se ha dado la paliza para cogernos :pulgares , y que viene con ganas. El tío nos mete por el monte con un acierto propio de su nombre, como si fuera oliendo por dónde va el camino hacia el destino. Una zona que yo había preparado, pero, justo ahí había marcado por carretera porque en la pantalla del ordenador no me pareció clara (ojo, tampoco para un viajecillo de más de un día con una meta, pues, si hay que ir, se va...) El Sr Ziervo nos dejó ojipláticos, se creció un poco y ya le dijimos: "¡eh, que ahora si que no, que es para allá! , y enganchamos el "trá" hasta destino por campos... :loco Un placer


Atardecía. Buscamos el lugar donde ya habíamos acampado Ziervo y yo con su nene hará un par de años, y justo nada más terminar de montar las tiendas, y por primera vez en todo el día, nos cae agua.


"¿Que llevará Mapache en el colín de su moto?" Lo necesario, lo que iba a necesitarse, como Liet. Un techo para el que parecía que nos habían puesto los árboles a la distancia adecuada, mas un suelo donde poner el trasero con el calzón ya seco. Y ahí cenamos, entre chaparrones suaves de agua y ratos de no lluvía.


Al día siguiente, amaneció con sol, hierba mojada, olor..., olor a verde que te hacía caer de culo, desayuno entre las motos, vamos recogiendo y nos vamos a visitar las ruinas de Valeria, que no nos queda lejos de donde estamos.


La visita despertó interés (por lo que os animo a quienes no conozcais aquello, y que paguéis los tres euros de entrada para un guía os cuente); Se disfrutó, y más tarde, en el bar "La Plaza" nos relajamos tomando un algo.


Como se habló, yo quería pasar la tarde del domingo con la familia, por lo que quería volver. Se animó Mapache, y en un par de horas, a no más de 130 km/h en autovía, llegamos a Madrid. Liet y Ricavil llegaron media hora más tarde a otro ritmillo. Y Ziervo aprovechó el día para olfatear caminos hasta casa.


Me he alargado. :?


Os dejo video; Espero os guste, y sobre todo, os anime a salir.



Acampada de Valeria from Jesus A on Vimeo.

jueves, 17 de mayo de 2018

Rodando por La Mancha


Seis y media de la mañana. Salgo para El Hito.




En la gasolinera anterior al desvío he de parar: La mano derecha ya no la siento. Me equivoqué con los guantes y el espesor de la braga. ¡Menudo frío!

Una vez recuperado, y tras un café bien caliente, me acerco a la ladera desde la que quería jugar con los prismáticos y volar el dron. Lo segundo resulta imposible, pues, al poco de parar comienza a subir el viento y no puede ser.



Bajo, y me acerco al observatorio rodando tras un tractor. Aquí el viento es más suave, pero, también resulta complicado tomar unas escenas desde algo de altura.





Al final, lo consigo, y me tomo la mitad del termo de té que llevo husmeando el lugar. El sol ya calienta.




En el mirador de El Hito enciendo el GPS para comenzar la breve ruta por campo, a partir de aquí ya desconocida..


No hay tanta agua como creía pero, bueno, vale. Y, como casi siempre, sucederán más cosas a lo largo de la larga mañana.




Atravieso el pueblo tratando de fijarme en todo...


..., y enlazo la pista que me hará ya ver el comienzo de esta Sierra, continuación de la ya visitada en un par de ocasiones de Altomira.




Muy bonita mañana. Me entra hambre. Por el frío que pasé, tal vez.




Me cruzo con un buen hombre que me da algo de conversación; "Qué haces por aquí", "que te has perdido o qué". Hablar sólo y con quien me encuentro será la gracia de este día.

Una vez atravesada la Sierra, por pista, camino, y algo de camino de ese que hay que adivinar, y de disfrutar unas bonitas vistas constantemente, doy a la ladera desde la que ya se divisa el castillo de Puebla de Almenara.

Trayecto corto, con algún que otro error por disfrutar del verdor del campo. No hay prisa, ni la tengo, ni la busco. Al contrario. Y eso me lleva a parar en el pueblo donde hay mercadillo, donde compro una buena bolsa de frutos secos para picotear con el té en el castillo.



Pero mira por donde, unos vecinos me invitan a chorizo, alitas de pollo, carne con patatas, que preparan en una plaza en unas cuantas hogueras. Todo acompañado de vino, del que no puedo abusar, evidentemente.

Tras media hora con ellos, sigo mi camino, paro en la Ermita y salgo a dar una vuelta por el parque eólico y camino del castillo.




Disfruto de sus muros, del de la torre del homenaje especialmente, de los pasadizos y almenas. Todo con un viento, vaya, no para lo que pensé, por el dron, aunque agradable, y que me dejará mejores sensaciones que el día nublado y frío que pasé hace tiempo




Aunque en esta ocasión no veré grullas...



Y terminaré el termo.




Tras un buen rato, volveré pasando por Pozorrubio, cuyo actual pozo de la plaza me dejará algo frustrado. Hoy es una fuente.




Y así acaba otra escapada, amena y descansada y que deja un buen sabor de boca.



Rodando por La Mancha from Jesus A on Vimeo.