domingo, 1 de febrero de 2026

¡Y me sale el sol!

 


El viernes pasado salí desesperado buscando ver campo. Bien que llueva si no hace daño, pero, necesito mejor tiempo para salir con bici o con moto y poder parar en algún lado a estar en contacto con el sonido de la naturaleza, bien sea ninguno, de un río, viento suave, pájaros, etc. Es salud mental.

Tuve un poco de calabobos a ratos, y cielo gris en la represa de Tielmes, donde me tomé el almuerzo con las manos frías, asi como en el pirmer mirador descubierto.



No conocía esta subida. Nunca me ha dado por subir, a pesar de haber pasado cientos de veces, y me encontré con unas buenas sorpresas.



Y lo mejor fue que, estando en el segundo mirador, ¡salió el sol!



El camino se encontraba en estupendo estado, pero, mejor con tacos en las ruedas, al menos a partir del desvío del segundo mirador.

Las vistas bajando son una maravilla, y dejé para tiempo más seco el ver dónde terminan dos caminos que se ponían muy botijeros.





martes, 13 de enero de 2026

Albares, Cueva del Agua, ermitas y J. M.

 

Un día más, JT y yo nos vemos para hacer una nueva salida matutina. Estaba prevista para ayer, pero, la climatología no lo permitió, y dado el nuevo pronóstico, nos hemos lanzado a intentar cumplir el plan previsto para el día anterior.


                        



Albares es el destino elegido. Existe una cueva en la que cae agua del techo, y cuenta con siete ermitas. Vamos con idea de localizar la cueva, y conocer Santa Bárbara y Santa Ana.


    


El pueblo se encuentra a hora y poco del barrio. Vamos por carreteras de segundo orden, que después de unas semanas de baja de moto, me hacen recuperar la sensación de espacio, de poder mirar lejos, de disfrutar del campo, ahora vestido de invierno, frente a días y días de ciudad, ríos de gente, apretujones y falta de espacio. Salir entre semana te evita coches, y moverte con libertad es una maravillosa sensación. ¡Y tenemos un tímido sol inesperado!

LLegados a Albares, cogemos la dirección correcta para ir a la cueva, pero, no hay carteles, al contrario de lo que había imaginado. Un paisano con ganas de hablar, nos explica cómo llegar, y, justo ahí, donde están las motos, se encuentra la entrada. 




La entrada es muy pequeña, pero, dentro, hay espacio aunque sin poder permanecer estirado. Y te calas a lo tonto. Cae agua del techo de forma constante, y el sonido del goteo es muy agradable. No queda ni una estalactita y estalagmita; JM, a quien nos encontramos al salir nos lo cuenta, confirmando lo que el anterior paisano nos comentó: se las llevan, lamentablemente. Ambos nos insistieron en que el campo no es lo que era, que no se cuida como antes, y que los Ayuntamientos no llegan. En verdad que bien señalizada y cuidada, podría servir para que más gente pasara por allí y se dejara las perras en el bar, etc, 

Un buen rato con JM, charlando, nos hace conocer mucho más del lugar. La fuente sirve para el riego, y en el pasado, daba agua a un pueblo del que se adivinan restos, con nombre de origen árabe que no recuerdo, y del que nos comenta algunas cosas, hasta que ha habido gente que ha ido a buscar monedas y otras cosas con buscametales y que la Guardia Civil ha perseguido. También tiene una leyenda de una mora que aparece reflejada dentro.

Nos despedimos de JM y encontramos Santa Bárbara.




Nos parecía que estaba más alejado de pueblo, pero, se encuentra a las afueras. Mucho cemento, y arcos cerrados, Bueno, vale. Le damos media vuelta andando, y, con el mapa de JT, nos situamos para ir a último lugar a visitar.





Frente a la ligera decepción de la anterior ermita, Santa Ana ofrece más de lo esperado. Primero, los caminos para llegar a ella son muy buenos y los alrededores muy agradables a la vista. Nos equivocamos y retomamos otros caminos hasta subir. Resulta entretenido. En segundo lugar, alcanzar la ermita te ofrece unas vistas espectaculares, y en tercer lugar, al abrigo de la pared adecuada, nos sentamos largo rato a comer la merienda y charlar abundantemente, rato que me ha parecido inolvidable.

Recogemos los trastos que colocamos en las bolsas de la moto, que si chaqueta, casco, te conectas a la moto (estas cosas modernas), música... y vuelta por distintas carreteras a las recorridas a primera hora. En Madrid, nos despedimos en el punto medio de nuestras guaridas del barrio, pensando en la siguiente.